Booksmart de Olivia Wilde

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Deleznable, a un tiempo narcisista, comedia americana adolescente, tan extravagante como falsa, cuyo discurso intenta desmontar todo estereotipo al uso, cuando en realidad su lectura, finalmente, consigue todo lo contrario. Su irritante trayecto funciona a golpes de efecto. Sus consabidos sermones resultan más que evidentes.

Parasite de Bong Joon-Ho

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En todas y cada una de las cintas de este realizador coreano habita un subtexto crítico social y de denuncia, propuesto de modo metafórico (los espacios cerrados se presentan como significantes narrativos), cuyas consecuencias alcanzan un fondo discursivo universal. En este caso la lucha de clases.

Parasite es una cinta imprevisible, libérrima, disidente, incluso demoledora, y es capaz de transitar de manera natural y sin solución de continuidad de la comedia grotesca de tintes absurdos y negros (de caracteres irreverentes), al retrato sociológico de cariz esperpéntico, bordeando los límites del cine fantástico y el gore.

2019: Festival de Cannes: Palma de Oro al Mejor largometraje.

Las horas de Stephen Daldry

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Las horas es un complejo trabajo cinematográfico narrado en tres tiempos a modo de juego de espejos concatenados, que se van alternado, en ocasiones, abruptamente hasta entrecruzarse, para finalmente fundirse; y cuyo nexo de unión se inspira como resonancia en la famosa novela escrita por Virginia Woolf “Mrs Dalloway”, que cruza trasversalmente el film, sin perder  la perspectiva trágica acerca de cómo la soledad desplaza inexorablemente a esas tres mujeres, protagonistas de su tiempo. Las horas en una cinta luminosa sobre sucesos y conductas ciertamente sombrías.

Dos sutiles fundamentos, igualmente vigorosos en su trazado, han de tenerse en cuenta. Estos giran alrededor del reloj emocional del film. En primer término el guión adaptado por David Hare que discurre con pudor, y que va hábilmente moviéndose dentro de las imágenes, hasta que tramo a tramo va finalmente siendo perceptible. Este es, por tanto, un eje de contrapunto con clarividentes resonancias trágicas, los de esos tres tiempos biográficos, cuyos saltos temporales se convierten realmente en un único tiempo dramático, descargado de realidad. Un tiempo interior que viene a ser soñado, y que envuelve a esos tres destinos temporales que comprende y mueve.

Un segundo fundamento descansa en la intensidad y el sostenido diálogo dramático, pero también visual, entre esas tres mujeres a las que parece que todo les va bien, cuando nada de todo esto es cierto.

Otro factor de interés, a tener en cuenta, radica en la decisión de ceder a los actores la responsabilidad de construir sus propios personajes.

Adaptación de la novela de Michael Cunningham realizada por David Hare

2002: Oscar: Mejor actriz (Nicole Kidman).

2003: Festival de Berlín: Oso de Plata – Mejor actriz (Streep, Kidman, Moore)

 

Los miembros de la familia de Mateo Bendesky

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Nada de lo que se nos narra viene a ser seguro en esta cinta iniciática, tamizada por los desvíos de la realidad y el esoterismo. El sentido del absurdo prevalece junto con la sequedad y la extrañeza. Nada está garantizado, ni siquiera para los incómodos personajes, y sus acciones no menos incómodas. Nada se da por hecho, ni nada se da por dicho, el director apela a la intuición, sin duda, porque nada queda explicado ni garantizado, ni siquiera lo que les ocurrió a estos dos protagonistas. Solo sabremos quiénes son durante el metraje.

The Souvenir de Joanna Hogg

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Para la directora la memoria es fundamental. Sus recuerdos van íntimamente ligados a la misma, aunque se detiene en un periodo concreto (los años 80). Esta idea está muy presente en la estructura narrativa de la cinta, delineando no solo ésta, sino la puesta en escena. Esos recuerdos son distantes, pero también cercanos, en ocasiones huidizos. Su tratamiento tiende a adquirir un carácter impresionista.  En ocasiones,  los sucesos no siguen un orden cronológico. Algunos personajes entran y salen del relato. Toda posible empatía se ausenta. Nos es difícil comprender la verdadera emocionalidad de Julie; por ejemplo (la utilización de los diversos formatos nos engaña). La narración se construye de manera gradual, y el relato va fragmentándose en breves estancias, enfocándose primordialmente a lo mundano. Una serie de interludios ayudan a interconectar la narración de manera lírica (la cámara muestra un paisaje fijo, mientras Julie nos lee algunas cartas).

El presente trabajo no solo se trata de una obsesiva, en ocasiones tóxica relación amorosa nunca juzgada, sino además un bello, pero también contradictorio retrato acerca del arte, de la creación. Cada tramo es un instante. Nos encontramos con los sentimientos ciegos del enamoramiento y su inocencia, hay lugar para la felicidad de lo efímero y la inspiración, pero también surgen las dilatadas conversaciones,  así mismo cohabita todo lo contrario: la tristeza, la soledad, los ineludibles conflictos.

Sinopsis: Julie, una estudiante de cine, decide celebrar una fiesta con sus compañeros en la que conoce a un tipo misterioso llamado Anthony. Días después de conocerse, Anthony invita a Julie a tomar té, ofreciéndole la posibilidad de que se aloje junto a él unos cuantos días. Así comienza la primera relación seria de la estudiante, en una espiral de obsesión que la lleva a robar el dinero de sus padres para poder cumplir todos los sueños y deseos de Anthony, cuyas oscuras intenciones no parecen asustar a Julie.

2019: Festival de Sundance: Premio del Jurado – Mejor película (World Cinema)

La Paz de Santiago Loza

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Este es un trabajo sobrio, prácticamente minimalista (escasos son los diálogos), al tiempo pudoroso y contenido.

Una tragedia intimista, en los que el gesto y los detalles, por mínimos que estos sean, surgen de la plena observación, gracias a que la cámara y sus movimientos están pendientes del protagonista y a una puesta en escena despojada de todo boato, que permite deambular y seguir los movimientos externos, también internos de Liso.

2013: BAFICI: Mejor película competencia argentina.

Cómprame un revolver de Julio Hernández Cordón

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El director parte de dos premisas verdaderamente problemáticas que sacuden a México: El feminicidio y el narcotráfico. Sobre estas edifica una grave y nada fluida distopía, no tan lejana.

El cineasta sabe crear poderosas personajes, imágenes, ideas; sin embargo el trayecto del metraje es un tanto irregular, más bien inverosímil y las decisiones tomadas un tanto cuestionables (la voz en off de la pequeña protagonista o la precipitación del último acto), arruinando definitivamente lo que podía haber sido un film de hondo calado social.