La tragedia de Peterloo de Mike Leigh

Mike Leigh ('La tragedia de Peterloo'): "La historia siempre se ...

La aproximación del director británico a los acontecimientos históricos parte de unos principios ciertamente revisionistas de la historia y viene determinado por un replanteamiento  hiperrealista de la misma, acogiendo atentamente su dimensión etnográfica, también  intrahistórica de los sucesos, sin dejar de ningún modo de ser meticuloso (en la precisión de la reedificación de las arquitecturas, de los ambientes, vestuario y documentación sobre los preámbulos a aquellos acontecimientos y sus causas) a la vez que irónico y centrando su atención un tanto crítica, tanto en lo colectivo de un grupo humano como de los personajes reales históricos intervinientes, es decir asumiendo además una perspectiva coral.

Sinopsis: La historia de la masacre de Peterloo de 1819, durante la cual las autoridades británicas atacaron a los manifestantes de una protesta pacífica en Manchester.

Vivarium de Lorcan Finnegan

Entrevista a Lorcan Finnegan. Director de Vivarium

Este trabajo podría ser identificado perfectamente como un reconocible episodio televisivo, cuyo arranque más bien resulta un tanto paradójico y cuya idea de partida pronto queda agotada (quiso ser una metáfora existencial, un tanto aterradora, acerca de la vida suburbana).

A continuación su discurrir, sin apenas intriga, va resultando exasperante. La trama sostiene toda una sucesión acumulativa de incordios, infortunios, desánimos o desalientos teñidos de  incongruentes dudas que atenazan o determinan las motivaciones de unos personajes levemente esbozados.

2019: Sitges Film Festival: Mejor actriz (Imogen Poots)

Gloria mundi de Robert Guédiguian

Crítica Gloria Mundi de Robert Guédiguian - Festival Venecia 2019

Marsella vuelve a ser el centro no solo escenográfico sino también narrativo y significativo donde se desarrollan prácticamente todas las historias del cine concebido por Guédiguian. Este ha radiografiado todos y cada uno de los cambios sociales que han sufrido los trabajadores a lo largo de estos últimos cuarenta años.

La precariedad, la miseria, la desesperación, la importancia de la lucha sindical son cuestiones siempre latentes, que se han ido planteando a lo largo de toda su filmografía. Esta vez la lucha sindical por los derechos laborales ha quedado mermada (no es tiempo para la heroicidad), el idealismo y la utopía se ausentan, los jóvenes carecen de solidaridad y pueden convertirse en estafadores, la solidaridad de clase ya no es un planteamiento y es sustituida por el egoísmo, pero también por el desengaño.

El capitalismo salvaje y su política aceptada institucionalmente ha reducido la sociedad a la precariedad, al deterioro familiar y los vínculos sociales de comunicación. Hoy como muy bien argumenta el director; el lenguaje y el discurso del amo es también el del esclavo. El impacto discursivo provoca en nosotros los espectadores toda una conmoción cuyas heridas son incurables. La xenofobia es un hecho. La obsesión por ascender socialmente a cualquier precio es una ambición desmedida, pero también excluyente,  dentro de un mundo egoísta y acelerado donde la empatía se ausenta.

A pesar de la sutileza con que trata el director la historia y sus personajes, falta algo de escritura y su tramo final acusa cierto exceso.

2019: Festival de Venecia: Mejor actriz (Ariane Ascaride)

Vitalina Varela de Pedro Costa

Un vistazo a Vitalina Varela de Pedro Costa | Cine maldito

Hablar de la mirada cinematográfica, según el realizador Pedro Costa, resulta cuanto menos complicada. Su cine se debate entre el ensayo y lo teórico, y el amor que siente por el expresionismo,  o los clásicos como Jacques Tourneur del que se siente en parte deudor.

El acercamiento a lo real por parte del director portugués es cautivador, trabaja con los modelos, los observa como si de un pintor se tratase.  Resulta que Costa es ese tipo de  creador, que al trabajar dentro de un estudio, intenta reproducir la experiencia real de los sujetos a los que observa. De ahí la importancia de la posición de la cámara y su aproximación a los rostros, a los gestos, a los movimientos armónicos de los sujetos, resultando estos esenciales. Igualmente, concede importancia al hábil y singular acercamiento de la verdad que habita en los testimonios, en la importancia de la palabra de esos sujetos, pero dejando claro que hay que evadirlos de toda certeza, de todo aspecto o apariencia física, su resultado será diferente, como también lo es la importancia abstracta del sonido y de la puesta en escena cercenada y la consideración del fuera de cuadro.

La estilización visual en su cine es máxime, vital, quizás plenamente confeccionada, desviándose a lo puramente abstracto. Resulta clave la utilización del claroscuro que deja zonas del plano en plena oscuridad, mientras otras están plenamente iluminadas (lo mismo ocurre con la importancia de aquellos otros planos detalle de objetos). Los cortes del montaje son arriscados.

Los textos emitidos niegan toda modulación dramática como si departiéramos con los ausentes y ese texto cayese en la oquedad. Ese distanciamiento de lo que llamamos real no es del todo tal, porque el realizador nos  lo hace posible y veraz, en tanto que él es el observador y con su pincel edifica la creación, apoyándose siempre en los recursos cinematográficos. Una experiencia reedificada así mismo en estudio. Son las experiencias de los sujetos finalmente las que  erigen un propio universo. Unos sujetos que se resisten a la oscuridad máxime.

Sinopsis: Vitalina Varela es una mujer de 55 años procedente de Cabo Verde que llega a Lisboa tres días después de celebrar el funeral de su marido, que tiempo atrás emigró. Ha estado esperando este momento durante más de 25 años.

2019: Festival de Locarno: Leopardo de Oro – Mejor película, mejor actriz (Varela)

2019: Festival de Mar del Plata: Mejor director (ex aequo) y actor (Ventura)

2019: Festival de Gijón: Mejor película y mejor fotografía

 

Insumisas de Fernando Pérez y Laura Cazador

Insumisas, de Fernando Pérez y Laura Cazador | CRÍTICA | Cinemagavia

A mi amigo Carlos Guerra Beloki in memoriam

Hay dos ideas claves como mensaje último en esta interesante cinta, basada en hechos reales ocurridos en la Cuba colonial durante el siglo XIX: La rebeldía contra las normas clasistas y la importancia y necesidad de tener en cuenta al otro (luchar por él que sufre, darle plena  voz) y la sororidad.

La cinta se inicia con una concatenación de secuencias que vienen a anticiparse a lo que el relato nos va a narrar y nosotros como espectadores vamos a ir descubriendo lentamente (todo un inteligente proceso de síntesis que certifica toda la trayectoria del personaje, el origen de sus pesadumbres, los conflictos de índole personal, las consecuencias y la decisiones que determinan). A continuación, vemos a una mujer situada al pie de un acantilado. Esta mujer va a rememorar los acontecimientos que la sucedieron (estos coinciden plenamente con esas escenas incluidas que preceden a la trama, que se nos está narrando) y que funcionan como explicación de lo que le ocurre a la protagonista (la propia mujer situada en el acantilado).

Los directores se aproximan a la trama de una manera naturalista, a través de la mirada del propio Faber. Los espectadores vamos recogiendo datos, observamos la dinámica social, los comportamientos, las actitudes, la situación, los vínculos, los conflictos, los problemas de clase, los cambios que se efectúan.

La constitución de los espacios o escenarios se sustenta en una dualidad entre lo privado y lo público. Es decir los exteriores en verdad son luminosos, pero estos están cargados de hipocresía y mentira; los escenarios interiores o privados están cargados de claroscuros.

Sinopsis: 1819. Enrique Faber, médico cirujano suizo, llega a Cuba para encontrar a su hijo, secuestrado por una de sus tías. Frente a las ruinas de un cafetal, comprueba con horror que ambos han muerto en una revuelta de esclavos. Establecido en Baracoa, Enrique va comprendiendo paulatinamente la compleja y contradictoria sociedad cubana. Pero tres años después de su matrimonio con Juana de León, queda al descubierto su verdadera identidad: Enrique es en realidad una mujer que se ha vestido de hombre para poder ejercer la medicina. Enviada a la cárcel, Enriqueta Faber se enfrenta entonces al juicio más escandaloso de la historia colonial cubana.

2018: Festival de La Habana: Premio Especial del Jurado

La llamada de lo salvaje de Chris Sanders

Harrison Ford, un Indiana Jones maduro en 'La llamada de lo ...

Nada queda de la novela escrita por Jack London en esta más que anodina adaptación cinematográfica, ni tan siquiera su épica a la hora de enfrentarse los hombres y los animales a circunstancias adversas.

Los espacios naturales y libres, también escarpados y hostiles están domesticados. El retrato de la sordidez del comportamiento humano queda aquí un tanto risible a la hora de exponer aspectos como la codicia humana, la violencia, la inestabilidad, en contraposición con la libertad ansiada y la metáfora libérrima. En La llamada de lo salvaje se ausentan los conflictos.

Las técnicas digitales hacen el resto y lo ficticio y no autentico sirve como un envoltorio que refuerza la nadería de su argumento.

Hogar de Álex y David Pastor

Hogar' o la resaca del apocalipsis | El Cultural

Dos ideas circulan dentro de este thriller indefinido. Una, la obsesión del protagonista no solo por la vida ajena, sino por volver a recuperar el hogar que perdió por la crisis económica, y así recuperar su estatus social. Dos, porque dicha obsesión por ese espacio interior y por las personas que lo ocupan ahora (al añorado hogar se refiere) es el  motivador detonante de sus malévolas tretas. Prácticamente en el interior de ese ambiente cerrado se desarrolla la acción.

La indefinición afecta no solo a los caracteres del protagonista (y a la superficial escritura del resto de personajes), y a las razones que le impulsan a esa revancha (es decir sus por qué, pero también al motivo de su decadencia personal y profesional), sino al mismo progreso y discurrir del relato falto de imaginación sin apenas complejidad y hondura (se recurre por ejemplo al trazo grueso incluso de subtramas inoperantes que no se acoplan a la trama principal, a lo sórdido, a lo pretendidamente oscuro), cuyos giros dejan miles de interrogantes, y cuya catarsis última concluye en un final tan previsible como risible.