La idea de un lago de Milagros Mumenthaler

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Sinopsis: Inés es fotógrafa, tiene 35 años, vive en un departamento de dos ambientes y está esperando un hijo. Hace unos meses se separó de su pareja y si bien la crianza del hijo será compartida, Inés se encuentra en un estado emocionalmente vulnerable que, sumado a la inminencia de su maternidad, la impulsa a terminar un libro de fotografías y poemas personales que está preparando con su editor. El proceso de concretar el libro, poco a poco, se transforma en una búsqueda muy personal y libre sobre su pasado, sobre la relación con su madre, su hermano y la ausencia de su padre.

Algunos caminos transitados en su anterior trabajo, Abrir puertas y ventanas, están presentes, también, en esta obra. Por ejemplo; Las relaciones familiares (en particular, las relaciones entre mujeres) y el ser amado ausente (los desaparecidos durante la dictadura). Por ejemplo; La casa nuevamente vuelve a constituirse como un espacio único (un espacio íntimo, que viene a ser pudorosamente recorrido por una cámara, dicho espacio adquiere una identidad propia). Finalmente la cinta nos interroga bajo la siguiente idea: ¿Será posible una reconciliación última? He aquí la eterna reflexión. Solo a través de los lazos familiares y sus relaciones, como centro imperfecto necesario, será posible la edificación posible de las identidades.

La cineasta parte de una libérrima lectura del libro, Pozo del aíre de Guadalupe Gaona. A través de este texto poético (autobiográfico), plagado de fotografías y poemas, la autora recorre el pasado, su propio pasado. Aquí la escritora reflexiona acerca de la desaparición del progenitor en los años setenta. En la propuesta fílmica, van a surgir dos elementos primordiales con relación a aquellos hechos; por un lado la vinculación existente con lo real, con los hechos personales directos (vividos), por otro las relaciones directas con los conceptos de la memoria (esquivando lo discursivo y lo verbalizado). Esos dos elementos mantenidos, en perfecto equilibrio, tienden a aproximarse sutilmente a lo plenamente documental, pero, además, dirigirse a lo poético, a la libertad que otorga lo subjetivo, cuando se permite jugar con lo libremente mágico.

A nivel formal (visual), este trabajo no deja de ser sugerente. Así mismo, la querencia sutil por captar cada detalle (previa observación), la utilización del sonido, la música seleccionada, las creíbles interpretaciones, los múltiples y fascinantes pliegues que van surgiendo, las capas temporales que van alterándose (junto con el paso del tiempo) hacen de este film un visionado único.

La realizadora argumenta…”El tema de la memoria está presente en toda la película, desde ese lugar donde los recuerdos y la imaginación se entremezclan e irrumpen en el presente, y también al hacer memoria desde un derecho cívico. En el libro y en la película el tema de los desaparecidos está descrito no desde los hechos histórico-políticos, sino desde un lugar de intimidad. Preferí concentrarme en lo que queda y cómo se vive con esa ausencia. El principal reto estaba en cómo representar las líneas de pensamiento y mostrar las sensaciones, los estados de ánimo de Inés” (Declaraciones recogidas por Diego Battle para el periódico argentino La Nación).

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