Flecha Rota de Delmer Daves

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Este es un western idealista, didáctico, antirracista –propuesta sin duda ingenua que intenta en lo posible huir del panfleto rutinario-, bien intencionado. Un Western físico, abierto. La palabra y el uso del lenguaje resultan ser los motores factibles de toda conciliación. Jefford como intermediario consigue arrancar una tregua, un pacto de paz concertado entre el gobierno y Cochise. A partir de ese momento nos adentramos en un itinerario inflexible que se centra por un lado en la relación de amistad entre Jefford y Cochise, por otro en los sentimientos amorosos entre Jefford y una joven india llamada Estrella de la mañana –con quien finalmente contrae matrimonio reforzando una promesa de no agresión y defensa a ultranza del pacto-.

El título de la cinta nace de un gesto que resulta emblemático para el pueblo apache –romper una flecha por la mitad, probar los senderos de la paz-. Refuerza su identidad antirracista.

La valoración dramática del paisaje adquiere momentos interesantes dentro del corpus de la obra, fundiendo al personaje de Jefford con las llanuras, los accidentes montañosos, los ríos como una evolución precisa del propio itinerario del protagonista, un itinerario que va desde la esperanza hasta la soledad, pasando sin duda por ese escepticismo que surge tras el asesinato de su esposa india.

Esos encuadres un tanto crepusculares justo cuando el protagonista contempla como los blancos han sido torturados por los apaches vienen a ilustrar la violencia, el terror, el día a día cotidiano de Jefford. Jefford se encuentra en medio de dos mundos antagónicos –plano de Jefford encuadrado entre dos flechas refuerzan esta idea, la idea de acercar ambos mundos de manera pacífica, utilizando la no violencia-.

El paso del tiempo siempre es tenso, es también inflexible, los días que debe esperar Jefford para casarse con la muchacha india, las jornadas siempre expectantes sin que ocurra un hecho violento – una prueba de la solidez del tratado de paz- son resueltos de manera sintética con tan solo una frase, y cito, Mientras esperaba me he lavado el pelo tres veces y dos la ropa. Es la frase que le dice la muchacha india a su prometido Jefford.

Muchos elementos van enriqueciendo esta ponderada y correcta propuesta un tanto unidireccional –la cinta está narrada en primera persona por Jefford-.

La historia se viene a aliar con la ficción, el drama racial se hace un hueco -es imposible  socialmente que un matrimonio de distintas razas se integre socialmente, el pasado determina el presente y el futuro, la venganza por parte de ambas dicta sus leyes, pero este es el precio que hay que pagar si queremos reforzar algún día la paz-, el relato siempre adquiere un tono intimista, habita un espíritu aventurero de búsqueda.

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