Red´s Dream de John Lasseter

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Una noche de lluvia, una calle cualquiera, una ciudad que existe, no importa su nombre, una cámara se centra en una tienda de bicicletas, traspasa el ventanal, no deja de sonar una balada triste de jazz, busca en el último rincón, un monociclo sueña, no deja de soñar, trabajar con un payaso en un circo –un número nunca visto-, demostrar para lo que sirve, o fue hace tiempo cuando tuvo su minuto, el ayer.

Pieza de animación crepuscular. Reseñable la humanización de los objetos, buscando la expresividad, y la perfecta sincronía entre los movimientos de las figuras –siempre suaves- y e l sonido.

Toy Story 4 de Josh Cooley

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Los espectadores pensaban que la saga animada había concluido, con aquella buena entrega que se cerraba de manera idónea, conmovedora. Pero todo parece indicar que aún se podía contar una nueva aventura.

Esta cuarta entrega sigue constituyéndose como una perfecta combinación de aventura, emociones y enredos miles, chispeante humor, y que incluso es capaz de presentarnos nuevos y ricos personajes, ampliando el abanico de posibilidades (y dobles lecturas), sin olvidarse de una trabajada carga temática y un cierto halo emotivo, al tiempo trágico y oscuro, más bien terrorífico, y que habla de la marginación, la muerte, los conflictos existenciales y la obsolescencia, la necesidad de libertad, del incierto futuro (la utilidad y la inutilidad) y de la fatalidad…

Formalmente viene a ser impecable (asombrosa visualidad llena de sutilezas y detalles, trabajada y preciosista iluminación, querencia por el volumen, los colores y las trabajadas texturas, la precisión de los movimientos de cámara, el buen uso de la profundidad de campo).

 

Dilili en Paris de Michel Ocelot

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La querencia por el detalle en el cine animado de Ocelot evita, desde luego, toda tentación hacia lo barroco. El gusto por la silueta sobre fondos coloridos subsiste, y la mezcla de técnicas sigue siendo un valor necesario (sencillez del trazo, colores parejos, entornos no naturalistas). En este caso, además, los fondos son fotografías, el dibujo en 3D sirve para los personajes, perfiles en 2D para algunos pasajes. Cada plano es un juego entre ficción y realidad, la utilización de colores primarios sin apenas sombra y matiz un justo valor, sin embargo según se va desarrollando la historia e intervienen más personajes, se van creando formas artísticas diversas.

Los renombrados personajes intervinientes ayudan a que el relato vaya avanzando, procurando que la aparente débil trama no sea tal, sino un inteligente mcguffin que va cerrándose magistralmente, y cuya acción trascurre en un París vivo, al tiempo contradictorio. Van surgiendo dentro del argumento diversas reflexiones que potencian valores humanos; como la construcción de la mirada, las relaciones éticas entre diferentes, los valores de justicia universal, la amistad, la colaboración, la defensa de los derechos de la mujer.

2018: Premios César: Mejor film de animación

Ruben Brandt, coleccionista de Milorad Krstic

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Durante la vanguardia las relaciones entre la animación y las artes plásticas fue evidente. Esa idea persiste en este interesante proyecto animado.

Todos los rostros de los intérpretes animados están caracterizados por una asimetría cubista. Las referencias pictóricas están claras (incluyendo algún halo expresionista), sin embargo las formas y los contornos se corresponden más bien con la gran tradición de los maestros animadores de la llamada línea clara.

Dramáticamente el film es una relectura inteligente del cine de atracos, inclinándose por sus versiones refinadas. También hemos de tener en cuenta las claras referencias al cine de Hitchcock, al psicoanálisis (cohabitación en el mismo plano de lo real, lo ficticio, incluso lo onírico).

El resultado es una cinta animada suficientemente entretenida, tensionada y muy bien resuelta.

2018: Festival de Sevilla: mejor guión y mejor ópera prima

Astérix : El secreto de la porción mágica de Alexandre Astier, Louis Clichy

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Adaptación animada en 3D de las famosas aventuras del insobornable galo.

Cinta desordenada, al tiempo recargada, y un tanto pretenciosa, al que le falta sentido del humor. El espíritu crítico, pero también irónico de Goscinny y Uderzo queda anulado. Demasiados elementos inconvenientes y un final ciertamente previsible, lastran este correcto trabajo.

Spiderman: Un nuevo universo de Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman

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Los animadores se decantan por buscar la esquematización de los personajes, transformándolos en puro cartoon, al tiempo que juegan y apuestan eficazmente por apropiarse de los característicos recursos propios de toda viñeta: regusto por las pantallas partidas, rótulos, globos, líneas cinéticas… a los que revisten de colores sugerentes y tramas marcadas, que remiten perfectamente al cómic.

La narración consigue juguetear con los géneros, sabiendo perfectamente combinar diversas combinaciones del personaje Spiderman, que van de la novela gráfica Noir hasta el anime, pasando por las claras resonancias del cartoon, ideado por Tex Avery.

2018: Premios Oscar: Mejor largometraje de animación

Mirai, mi hermana pequeña de Mamoru Hosoda

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Debemos situarnos a la altura del infante protagonista y desde esa su narradora mirada de cuatro años, comprender ese periodo vital, que es la infancia. Un tiempo de aprendizaje crucial donde se va constituyendo la personalidad, se aprenden los límites, se tramitan los sentimientos.

Mirai es una narración sencilla, evita toda trama alambicada y excesos visuales. Nuestro infante entra en crisis, justo cuando todo su universo se viene abajo, con el nacimiento de un hermano. Mirai es, por tanto, una cinta animada iniciática. Nuestro protagonista se enfrenta a grandes retos y conflictos, a diversos temores.

El mecanismo narrativo descansa en una serie de fugas espacio temporales, donde lo cotidiano se funde con lo sobrenatural, lo real con lo imaginario. La fantasía es un crucial espacio para el aprendizaje.

2018: Premios Annie: Mejor película independiente.