La casa de Jack de Lars Von Trier

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Al igual que en su trabajo anterior Ninfomanía, el director intenta establecer una especie de diálogo filosófico. Una plática entre el protagonista (en este caso un asesino en serie) y un demiurgo que ejerza de conciencia moral.

Sinopsis: Estados Unidos, década de 1970. Seguimos al brillante Jack durante un período de 12 años, descubriendo los asesinatos que marcarán su evolución como asesino en serie. La historia se vive desde el punto de vista de Jack, quien considera que cada uno de sus asesinatos es una obra de arte en sí misma.

Se nos propone una especie de alegórico retrato de un asesino en serie, que se narra así mismo durante cinco episodios. Asistimos entonces como espectadores a todo tipo de aberrantes crímenes y que el director no muestra de manera explícita, no ahorrándose detalles escabrosos y crueles.

Desde luego este no es un reconocible trabajo sobre asesinos en serie. Dentro del argumento proliferan múltiples digresiones y referencias miles a manifestaciones tanto artísticas, como literarias, filosóficas, musicales, cinematográficas, históricas, sociológicas, científicas, criminales, además de intercalar estratégicamente sucesivos paréntesis gráficos, que acompañan a diversas reflexiones alusivas a diversas temáticas. Quien cuestiona todas y cada una de esas reflexiones es Verge, que ejerce el roll de demiurgo.

Para Trier el mal y el crimen puede generar obras artísticas, subvirtiendo así todo principio humanista. La intención de mostrar lo artístico de esa manera plenamente malévola deforma y socaba los principios de toda civilización. Esa intención delirante está latente en toda dictadura y el asesino Jack es una muestra de ello.

 

 

 

The Guilty de Gustav Möller

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El director edifica la trama encerrando al protagonista en un solo escenario. La acción trascurre en presente, en tiempo real. Lo que acontece trascurre fuera de campo. El espectador, al igual que el protagonista, vive en la incertidumbre, se encuentra desesperado y los minutos pasan gravemente. El espectador al igual que el protagonista ha de tratar de reconstruir lo sucede fuera de cuadro. La información se nos va trasmitiendo con cuentagotas,  se recurre a ciertas triquiñuelas que terminan por engañar al espectador, lo manipulan. Nos dejamos llevar por las preconcepciones, pero nada sirve cuando las pistas son erróneas. La trama queda desnuda, se evita lo accesorio. El director sobrealimenta tanto la trama y su desarrollo, consiguiendo que el tramo final resulte desilusionante. Las decisiones tomadas por el director y su guionista son un tanto discutibles.

Sinopsis: Asger Holm, un oficial de policía, ha sido suspendido temporalmente de sus funciones y relegado a operador del servicio de emergencias. Durante su rutinario turno de noche, recibe la extraña llamada de una mujer aterrada. A pesar de su reacción de sorpresa, Asger se da cuenta de que la mujer al otro lado del teléfono ha sido secuestrada, y es entonces cuando comenzará la búsqueda. Recluido en su mesa en la centralita de emergencias, Asger tendrá que localizar y ayudar a la mujer en peligro con la ayuda de sus compañeros en todo el país. Conforme pasan los minutos, Asgar tendrá que enfrentarse no sólo a la precipitación de los acontecimientos relacionados con el caso, sino también a sus propios demonios personales.

2018: Festival de Valladolid – Seminci: Mejor guion

 

 

 

 

Los últimos hombres en Aleppo de Firas Fayyad, Steen Johannessen

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Este documento habla de los horrores de la guerra de Siria, de las frustraciones y de la sobrevivencia diaria, del dolor y la impotencia, de seres humanos que perecen en el anonimato, de los constantes bombardeos, de la indiferencia diplomática, del abandono…

De algún modo la propuesta puede presentarse como una obra casi de ficción, más allá de los juicios propagandísticos. En lo posible, dichas secuencias pueden perfectamente ser planificadas como una decisión ética, sin traicionarse por ello la urgencia de las acciones que desarrollan los integrantes de ese grupo de cascos blancos. La zona de conflicto está más cerca de buscar una realidad, que de recrearla. Importan las consecuencias, y la repercusión de lo que ocurre sobre nuestros protagonistas salvadores y por supuesto sobre las víctimas, cuando ocurren los ataques. La cinta busca no lo visceral, sino lo reflexivo, como hemos ya apuntado, a veces lo emocional.

La cinta es verdad que busca y sigue a sus protagonistas personajes y la interacción de los mismos con todos aquellos que les rodean (se descartan tanto testimonios, como entrevistas).

Es cierto que la escena onírica representada traiciona los fundamentos documentales, y que en ocasiones y en diversos tramos la imparcialidad no existe, pero sin duda este documental necesario nos habla del dolor de una guerra que nunca tiene final.

Sinopsis: Después de cinco años de guerra en Siria, las personas que quedan en Aleppo se preparan para un asedio. Khalid, Subhi y Mahmoud, fundadores de los Cascos Blancos, se han quedado en la ciudad para ayudar a la gente que sufre un día a día en el que las bombas no dejan de caer y la muerte está por todas partes.

2017: Festival de Sundance: Mejor documental (World Cinema)

 

The salvation de Kristian Levring

Bajo una fea estética propia del videojuego, The salvation es un western impreciso que carece de emoción y personalidad propia, por no hablar de imaginación, y que prefiere refugiarse en manidos tópicos.

Sinopsis: Estados Unidos. 1870. Al matar al hombre que asesinó a toda su familia, John despierta la furia del cabecilla Delarue. El apacible pionero ya no cuenta con el apoyo de los habitantes cobardes y corruptos del pueblo, tendrá que buscar al criminal por su cuenta. ¿Será capaz de devolver al pueblo su alma?.

Bajo la arena de Martin Zandvliet

Sinopsis: La guerra no acaba cuando se firma la paz. Cuando Alemania se rindió en 1945, en la costa occidental danesa comenzó otra dura batalla: la de los jóvenes soldados alemanes que fueron obligados a retirar miles de minas plantadas en la arena por el ejército nazi. Zandvliet muestra el maltrato infligido a esos prisioneros, un oscuro episodio de posguerra poco conocido.

Sin duda la cinta tiene una clara vocación antibélica. Un mea culpa entonado. Uno de sus méritos consiste en ser capaz de desvestir al soldado combatiente y regresarlo a su condición humanitaria. Otro de esos valores radica en mantener y saber manejar la tensión acerca de la manipulación de los explosivos (procura buscar el director cierto equilibrio entre los momentos de tormento y pánico y cierta dosis de cotidianidad espontánea). Somos conscientes, en definitiva, de la amenaza que existe bajo la arena de la playa y lo que esto supone (los encuadres en ocasiones son amplios, en otros casos son completamente estrechos, por lo que nunca dejamos de pensar  en paisajes bellos siniestramente amenazados). Uno de los claros puntos en contra de la cinta es sus previsibilidad (la relación entre el sargento danés y sus infantes subordinados alemanes).

2016: Premios del Cine Europeo: Mejor fotografía, vestuario y maquillaje

2015: Festival de Gijón: Premio del público

A War de Tobias Lindholm

Una de las virtudes del presente film radica en plantearnos a nosotros los espectadores situaciones (cuestiones) que incomoden.

Sinopsis: El comandante Pedersen se debate entre el cumplimiento de los reglamentos militares, su responsabilidad ante sus hombres y los civiles afganos y su deseo de volver a casa con su esposa y sus tres hijos. Pedersen encabeza una misión con su tropa cuando son emboscados por el enemigo. Sea culpa o no del mando militar durante el combate toma la decisión de bombardear. Mueren civiles. Pedersen es sometido a juicio en su país. La familia no quiere perder a su padre si lo declaran culpable.

Partiendo de la sinopsis se introduce una serie de conflictos éticos a modo de interrogaciones: Debe el comandante cumplir la pena si fue el responsable de esas muertes, pude darse la circunstancia de regatear a la justicia, el fin justifica los medios.

La cinta de divide en dos partes. Una primera en la que se muestra la vida cotidiana de los soldados daneses en Afganistán, y en paralelo la vida de la familia del comandante en Dinamarca. Una segunda parte aborda el juicio al comandante (se contraponen inteligentemente la posición incorruptible y certera de la fiscal frente al posicionamiento del abogado defensor que busca cualquier recoveco legal para que se declare inocente a su cliente).

La cinta en su discurrir va generando tensión. Es más importante lo que no se ve que lo mostrado. Esta idea reforzada con encuadres precisos hace que debatamos lo que ocurre. Este es sin duda un film ambivalente.

Nota: Ambivalente definición. Que presenta dos interpretaciones o dos valores, frecuentemente opuestos.

Corazón silencioso de Bille August

El cineasta se refugia en una propuesta intimista. Un melodrama contenido, casi teatral, que solo parece quebrarse, en determinados y precisos tramos, dando suficientes pasos a las emociones necesarias, siempre intensas –este estilo pausado encuentra una preciada complicidad en la iluminación del veterano fotógrafo Dirk Bruel-. Además, August consigue, en todo momento, no emitir juicios a priori dejando que la trama fluya, impidiendo que un posible debate se genere. Por contra la cinta se ve afectada por la sobre explicación, la justificación. El excesivo diálogo impide los silencios necesarios que inviten a reflexionar.

2014: Festival de San Sebastián: Mejor actriz (Paprika Steen)