Heart of a Dog de Laurie Anderson

“El propósito de la muerte es la liberación del amor”. Esta afirmación en realidad parece una sentencia que resuena una y otra vez dentro del interior de este interesante, aunque complejo ensayo. La afirmación está acompañada de una yuxtaposición de dibujos y grabaciones diversas que subrayan el tono nostálgico de la propuesta. A ello se suma la voz en off de la realizadora. Ella es la narradora, el consuelo, la memoria. La misma aborda diversos temas a partir de una fluida conexión de ideas bien sean estas particulares o universales. La unión de todo ello conforma una especie de poema visual fortalecido por el devenir sensorial a partir de cierta querencia por introducir una serie de estímulos bien sean visuales o sonoros y una multiplicidad de efectos que se entrecruzan y mutan. Por tanto la cinta discurre gracias a un sinestésico montaje que hace confluir al tiempo motivar el diálogo entre la palabra y la imagen, todo ello a pesar de contener una estructura en ocasiones descentrada de relatos

La realizadora, en palabras de Sergi Sánchez, reflexionan sobre el duelo en una especie de patchwork confesional en el que el 11S, las habilidades musicales de su perra, los recuerdos infantiles de la autora, la meditación trascendental, el libro de los muertos budista y las citas de Kierkegaard y Wittgenstein ocupan un mismo espacio de libertad expresiva

Sinopsis: La compositora y artista Laurie Anderson explora en este personal film-ensayo los temas del amor, la muerte y el lenguaje. La voz de la directora es una presencia continua, mientras historias sobre su perra Lolabelle o su madre, fantasías de la infancia y teorías políticas y filosóficas se despliegan en una canción que es como un flujo constante.

 

Francofonia de Alexandr Sokurov

La estructura formal propuesta en Francofonía propone varios niveles de desarrollo (sustentado por el concepto de fragmentación, reseñar la estupenda labor de montaje). En la misma vienen a convivir la ficción con el documental (este se manifiesta de manera oblicua). Francofonía está preñada de digresiones que apuntan diversos objetivos, todos ellos ambiciosos (el realizador reflexiona sobre la cultura y el arte europeo, el papel de los museos en la conservación del arte, la influencia de la política en el arte y la historia).

Fracofonía nos cuenta las dificultades del museo del Louvre durante la segunda guerra mundial y la ocupación alemana (nos habla de la destrucción alemana del Hermitage). Este motivo permite zambullirnos en cuestiones de largo alcance que tienen dos facetas: una desde luego ficticia protagonizada por un capitán de barco cuyo buque está cargado de obras de arte y que corre el riego de hundirse por una tormenta (al hilo de esto el realizador nos viene a decir que los museos son como embarcaciones llenos de mercancías vulnerables). La otra inspirada en hechos reales animada por dos enemigos un tanto particulares. Consultemos la sinopsis.

Sinopsis: En la Francia ocupada de la II Guerra Mundial, las autoridades nazis decidieron proteger, pese a las circunstancias, la mayor y más valiosa colección de pintura del mundo: el Museo del Louvre. A través de la historia de Jacques Jaujard y el conde Franz Wolff-Metternich, en el París de 1940, Sokurov explora la relación entre el arte y el poder, siendo el Louvre el principal lugar de la civilización viva. Ambos hombres protegieron los tesoros de dicho museo al mismo tiempo que los grandes ejércitos arrasaban el corazón de la civilización dejando muchas víctimas por delante.

El realizador nos va narrando las circunstancias de esa molesta relación. Mientras tanto va sumando y superponiendo otros relatos: historias sintetizadas sobre algunas obras, consideraciones sobre el arte (fundación del museo), puras simbologías (la historia de Marianne, símbolo y representante de los ideales de la revolución francesa, recreación de monólogos posibles dichos por Napoleón), imágenes de archivo, tomas aéreas de Paris que nos hablan de sus habitantes y su arquitectura… Todos estos relatos los viene a realizar en un tono que adquiere diversos matices: hay un tiempo para profundizar en cuestiones humanísticas y hay un tiempo para la ironía de altos vuelos.

Notas. El concepto de fragmentación resulta fundamental a la hora de entender el andamiaje formal, que esta película posee. Debemos tener en cuenta y apreciar el corte del montaje, la sobreimpresión, la división del cuadro en múltiples imágenes, la acumulación de los idiomas, o el retoque digital.

En Francofonía las voces dialogan entre si aunque están distanciadas por décadas, incluso siglos.

La reconstrucción ficcional del argumento (a esta parte ficcional se vuelve una y otra vez) es puesta en escena por diversos recursos: la imagen de la claqueta que da inicio a la acción, el empleo de recursos digitales para envejecer la imagen, la pista de sonido monofónica a la izquierda del fotograma, los anacronismos que guardan directa relación con el periodo que se representa.

Elogio de la distancia de Felipe Vega y Julio Llamazares

Lejos del mundanal ruido. La cámara silenciosamente convive, viene a ser una pluma, que con su escritura traspasa la realidad, toma con vivo pulso etnográfico esta, es decir la vida contemplativa dentro de un paisaje, su existencia, cargada con la precisión que ajusta la mirada; instante a instante, plano a plano, capítulo a capítulo sin imposturas, girando pues. Sin querer lo mágico se infiltra en las realidades, buscando con meticulosa curiosidad el amor por la búsqueda del conocimiento (el agua, el viento, la ropa colgada de un tendedero que se agita, el sonido de la naturaleza, el mugido de un animal, el agua, el campo, el bosque, la hojas que caen y revolotean).

 

Allí precisamente –justo- en esos recónditos lugares de A Fonsagrada (Galicia), limitando con Asturias y sus aldeas, a ambos lados del Navia -solo dependiente de unas balizas que nos indican las localizaciones de esos espacios-, habita el silencio del mundo rural, donde se cimenta la vida, el latente pulso casi ancestral retando al mundo urbano.

 

Entonces el espectador será también viajero observante, comulgando en su acompañamiento a esos otros viajeros y su recorrido vital, cuyas vivencias son intrínsecas del entorno –el cartero Raúl, Luz la agricultora, Bolaño el buscador de setas, Pilar la veterinaria- que en su trayecto lineal se ve absorbido por el ciclo cíclico anual que gira una y otra vez, y que son las estaciones -la primavera, el verano, el otoño y el invierno-, sin apreciar o no como se producen los cambios, los que trasforman, o nos son ajenos, o no, al discurrir temporalmente, que sin duda agita la existencia en su continuidad o su ruptura, mientras que la voz de la naturaleza pasa, se modifica, o evoluciona.

Arraianos de Eloy Enciso

En la propuesta de Enciso habitan múltiples capas. La cinta va en busca de la sonoridad, de un acento o de una recuperación del habla (de un idioma). La palabras no solo adquieren su sentido en un sentido textual –puede que como  vehículos de contenido-, sino que se saben así mismas entes materiales, piezas sonoras con sus texturas. La palabra abordada como signo pero también como materia, y no solo ya como significado. La palabra se convierte en específica con su cadencia, su tono, su ritmo. Es la palabra el eco de un idioma. La palabra se hace presente como protagonista. La palabra es un actor.

En Arraianos no se construye una ficción teatral a través de una puesta en escena con actores no profesionales. Llegamos a los actores a través de un proceso alejado de lo observacional. La llamada puesta en escena, desde luego, no busca la construcción de una narrativa, sino el protagonismo de las voces despojadas de cualquier contenido

Gonzalo de Pedro nos habla acerca del proceso que ha seguido el realizador y su guionista para hacer fructífero este trabajo. Anoto lo que nos dice el crítico de cine al respecto….el proceso arrancó en el trabajo con los habitantes de la zona con la citada obra de teatro (O bosque, obra teatral del autor gallego Jenaro Marinhas del Valle publicada en 1977). Obra que de corazón de la cinta pasa a ser una simple estrategia, un escalón desde el que lanzarse  a una cinta más despojada que combina el registro más físico de los trabajos manuales  con ese proceso de restitución de la palabra como elemento cinematográfico. Dos partes que son dos caras de una misma realidad, la de una vida enraizada con una naturaleza omnipresente y turbadora.

Toda esa puesta en escena, toda esa superposición de la ficción sobre la realidad intenta construir un retrato aproximado a la vida, usando las herramientas del documental en su sentido más primitivo.

Arraianos es un ensayo experimental que emplea las ficciones como camino de ida, pero también de vuelta.

Sinopsis: Crónica sobre un pequeño pueblo perdido en las montañas de la frontera entre Galicia y Portugal, una comunidad rural que se resiste a desaparecer. Los momentos de ficción coexisten con la vida diaria de los vecinos que, sorprendentemente, interpretan diálogos de una obra existencialista y lírica llamada ‘O bosque’, del escritor Marinhas del Valle. Mientras realidad, mitos y sueños se confunden, aparece un extraño que anuncia una profecía.