L de Babis Makridis

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Ópera prima del realizador. Una propuesta excéntrica, física, de minimalista espíritu absurdo; beckettiano –las situaciones refuerzan la comicidad-. Un mundo desolado, ruinoso, reflejo de una sociedad. Diálogos desnaturalizados. Humor extraño, ennegrecido, críptico, que se revela desolador –más efectiva esta intencionalidad que reflejar el realismo que acontece a una sociedad en crisis-. Se suceden más bien enumeraciones dentro de precisas unidades que han sido seleccionadas con precisión, planos de igual modo precisos, una estética nada redundante permanentemente congelada.

Un hombre fuera del mundo. Mira con distancia el mundo. Abandona el hogar, trabaja como chofer, también es trasportista, vive en un coche. A su alrededor transitan las criaturas autistas, marginados por decisiones propias, construyen una especie de rituales, si es posible lúdicos; su tiempo, el que emplean componen canciones inventadas, extrañas coreografías, instauran un mundo de pequeños organismos, localizan espacios alternativos, periféricos, lugares porque no secretos,  dando la espalda a una especie de representación real de la realidad; desarrollan en estos comportamientos extraños, extravagantes, inaceptables para el resto –incluso para el espectador atento-

El paso suspendido de la cigüeña de Theo Angelopoulos

Imágenes como poemas brotan del viaje -del silencio hacia la frontera-. Los personajes ya no están condenados a ser errantes, sino que permanecen en la frontera demorados. En espera.

La preocupación es la frontera. Un espacio físico habitable -situado al norte de Grecia lindando con Albania-, puede que estático. De ningún modo es el fin del viaje para los hombres y mujeres de condiciones y etnias diversas. ¿Cuántas fronteras se han de atravesar hasta llegar al hogar?. Allí en ese lugar acontece la experiencia fronteriza, no sólo ya como una condición espacio temporal cotidiana (se da también en este la vida en estancia, el pastoreo, las celebraciones), sino que se vienen a plantear interrogantes: ¿Qué es el Ser fronterizo?, ¿Cómo es el imaginario fronterizo (sus símbolos)?.

Chevalier de Athina Rachel Tsangari

Sinopsis: En medio del mar Egeo, seis hombres se encuentran en pleno viaje de pesca, en un lujoso yate, para jugar a un juego. Durante este juego serán comparadas varias cosas, que serán medidas. Las canciones serán acribilladas, y la sangre analizada. Los amigos se convertirán en rivales. Pero al final del día, cuando el juego termine, el hombre que gane será “el mejor hombre”. Y podrá llevar en su dedo meñique el anillo de la victoria.

Chevalier es ante todo una inteligente, a la vez lúdica, propuesta sobre la masculinidad. La directora encierra a sus personajes en un espacio cerrado (un yate de lujo). Allí se desarrollan juegos de poder, fantasías infantiles…Dichas excentricidades potencian la testosterona, al tiempo estas se mezclan con las fragilidades emocionales de dichos protagonistas.

La representación del hombre radica en la competitividad, el instinto y la fuerza física. El rito es auténticamente esencial. Ese pretendido aislamiento en tierra de nadie sirve a la directora griega para ironizar de manera incisiva alrededor del hombre actual, y como este se ha edificado hacia los instintos primarios más básicos. Un hombre que no alcanza la madurez y se rige por los cánones contrarios al progreso. Una sociedad masculina que todavía asigna jerarquías, roles, códigos primitivos…

Langosta de Yorgos Lanthimos

En realizador griego sitúa; en esta ocasión; su propuesta en un misterioso paraje de Irlanda. Una especie de ficción surrealista dividida en dos partes que viene a hacer eco entre sí. La primera; trascurre en un hotel (la procedencia de los hablantes y sus lenguas habladas proviene de distintas geografías). Los huéspedes se ven impulsados a buscar una pareja, si no lo consiguen, acaban trasformados en  animales. La segunda mitad, trascurre en un bosque circundante al hotel, allí los amenazados; pero también los que están condenados a muerte son aquellos que han de abandonar su individualismo y decidir emparejarse.

La cinta abandona el realismo desde la primera secuencia. El realizador nos zambulle en un universo de tendencioso humor surrealista, cargado de violencia que alimenta ciertas pretensiones metafóricas ciertamente indescifrables –podemos adivinar que se nos comunica la idea de la libertad individual, o reflexionar sobre las presiones sociales existentes sobre todos aquellos que infringen los códigos impuestos por aquellas ideas dominantes, o argumentar sobre ese comentario consistente en que Europa va devorándose a sí misma mientras busca una salida compartida con otros, aunque esta sea a ciegas-

En un principio podríamos encontrarnos con una cinta llena de hallazgos sugerentes, pero lentamente, en el transcurso; va desinflándose hasta convertirse en un ejercicio rutinario (incoherente en su segunda mitad)

2015: Festival de Cannes: Premio del Jurado

L de Babis Makridis

Ópera prima del realizador. Una propuesta excéntrica, física, de minimalista espíritu absurdo; beckettiano –las situaciones refuerzan la comicidad-. Un mundo desolado, ruinoso, reflejo de una sociedad. Diálogos desnaturalizados. Humor extraño, ennegrecido, críptico, que se revela desolador –más efectiva esta intencionalidad que reflejar el realismo que acontece a una sociedad en crisis-. Se suceden más bien enumeraciones dentro de precisas unidades que han sido seleccionadas con precisión, planos de igual modo precisos, una estética nada redundante permanentemente congelada.

Un hombre fuera del mundo. Mira con distancia el mundo. Abandona el hogar, trabaja como chofer, también es trasportista, vive en un coche. A su alrededor transitan las criaturas autistas, marginados por decisiones propias, construyen una especie de rituales, si es posible lúdicos; su tiempo, el que emplean componen canciones inventadas, extrañas coreografías, instauran un mundo de pequeños organismos, localizan espacios alternativos, periféricos, lugares porque no secretos,  dando la espalda a una especie de representación real de la realidad; desarrollan en estos comportamientos extraños, extravagantes, inaceptables para el resto –incluso para el espectador atento-