Greta de Neil Jordan

Resultado de imagen de Greta de Neil Jordan

Toma prestado el director los clásicos y manidos vericuetos del cine intrigante entorno al acoso psicopático, la obsesión, la soledad, la venganza, tan en boga durante los años ochenta y la década posterior, como olvidables por su escasa profundidad.

Greta es una inocua trama repetitiva, afincada en los tópicos, sin apenas tensión o intriga, y cuyos giros dramáticos, son tan previsibles como predecibles.

The Breadwinner de Nora Twomey

Resultado de imagen de The Breadwinner de Nora Twomey

Adaptación de una conocida obra escrita por Deborah Ellis que combina la animación tradicional dibujada a mano, con el tratamiento animado en 2D.

La animadora vuelve a decantarse por la importancia del relato oral, la tradición (oriental), el folclore y lo ornamental, lo mitológico. Esto se observa no tanto en la historia central de Parvana (determinada por la cruel realidad, la desesperanza, la tristeza), sino en aquella que discurre paralela a esta (caracterizada por un dibujo esquemático en 2D).

A diferencia del duro texto literario original, la cinta animada a modo tradicional se decanta por un tono lírico, esperanzador, imaginativo. La propuesta se constituye como un trabajo enormemente reflexivo, que cede todo su protagonismo a la importancia de la palabra frente a la barbarie y la capacidad liberadora de las leyendas.

 

 

I Am Not a Serial Killer de Billy O’Brien

La presente cinta se inicia como un relato que gira alrededor de un joven disfuncional un tanto paranoico. Poco a poco, progresivamente, la trama va entreverándose dentro de los cánones del relato fantástico y de terror. En definitiva, una inteligente combinación entre relato macabro adolescente, sentido de la cotidianidad que va enrareciéndose, monstruosidad encarnada en el vecino de enfrente… Todo esto y algo más es este entretenido film de suspense, sustos y sorpresas basado en una novela de Dan Wells.

2016: Festival de Sitges: Mejor película (Sección Panorama)

Sing Street de John Carney

La música como medicina transformadora de la vida impactando en el drama y la construcción dramática de las imágenes. El director adecua para ello una sucesiva serie de canciones de tal manera que conduce la narración a lugares comunes, ciertamente repetitivos, sin duda previsibles. Solo la rebeldía y una buena canción pueden dejar atrás los problemas, nos dice John Carney.

La habitación de Lenny Abrahamson

Una joven y su hijo están encerrados en una habitación. No sabemos las causas de ese encierro, también desconocemos cuánto tiempo llevan en ese espacio cerrado. El infante nunca ha estado en el exterior, lo único que conoce son unos pocos metros cuadrados y un puñado de objetos que habitan dentro de ese reducido espacio. La habitación solo posee un ventanuco por donde entra la luz. Ese ventanuco situado en el techo, por donde se asoma algo de luz, es inaccesible. La madre trata de educar a su hijo, se esfuerza para que lleve una vida normal. El espectador no tiene la información necesaria, por qué esta pareja se encuentra ahí, pero sospecha que algo terrible ocurre…

La cámara al inicio de la cinta está situada desde el punto de vista del infante. Poco a poco se nos va revelando información, al tiempo que la va conociendo el niño. Durante algunos minutos existe una latente amenaza que va tomando cuerpo, según descubrimos las verdades. El realizador consigue trasmitir ternura, pero también angustia suficiente, trasmite perfectamente los vínculos emocionales entre la madre y el hijo, y la necesidad de esta de ocultar la triste realidad para que el infante sea feliz.

Son acertadas las decisiones formales que adopta el realizador en cuanto a la puesta en escena y el contexto que rodea a la cinta. En este sentido la cinta cumple verazmente dos condiciones; una trama (como hemos dicho con anterioridad) que trascurre una buena parte en un único espacio habitado por dos personajes, y las sabias y acertadas decisiones formales con la cámara que sirven para alterar la monotonía y el encierro.

La primera parte de la cinta adquiere un tono asfixiante, irrespirable; comprendida por las cuestiones que el infante  hace a la madre -se profundiza un uso muy elevado del fuera de campo a través de sonidos y sombras que alteran las emociones de los personajes, inquietando además al espectador-. Llega un momento que la trama no deja de crecer. Cuando los personajes son liberados, la luz cambia, así como los planos. Todo resulta excelsamente emotivo, ya no se trasluce la siniestra contemplación. Ese exacto minimalismo a la hora de concebir el suspense desaparece

2015: Premios Oscar: Mejor actriz (Brie Larson).

2015: Globos de Oro: Mejor actriz (Brie Larson)

2015: Premios BAFTA: Mejor actriz (Brie Larson)

2015: Festival de Toronto: Mejor película (Premio del público)

 

Hunger de Steve McQueen

Ojo por Ojo, diente por diente y el mundo acabará ciego
Gandhi

Sería sin duda preferible tamaña discusión dialéctica entre el realizador Steve Mcqueen y el video artista y escultor, y cómo adapta, más bien trasvasa su mirada artística, al llamado lenguaje cinematográfico, en este caso para narrar la historia del preso del IRA Bobby Sands, alejándose en lo posible del naturalismo británico, para recalar en su concepción del Body Art (movimiento que se enmarca en el arte conceptual. Se trabaja con el cuerpo como material de plástico, se pinta, se calca, se ensucia, se cubre, se retuerce, el cuerpo es el lienzo o el molde del trabajo artístico, suele realizarse a modo de acción o performance, con documentación fotográfica o videográfica posterior), es decir el cuerpo es el campo de acción, resultando además su propuesta como contemplativa, sin apenas diálogo, donde se contraponen escenas de tensa calma con estallidos de violencia, procurando un cine atmosférico, más bien radical, donde la representación brutal actúa como un espejo donde los contendientes se miran, dos caras de una misma moneda, con leves matices, sin aplicarse concesiones, ni juicios a priori, inscrita dentro de una espiral sin retorno.

Por tanto el cuerpo y sus límites como reflexión, siempre visto desde un posicionamiento físico y moral, y las relaciones y motivaciones de los personajes se ven carentes de humanidad (brutalidad, desprecio y humillación), conviviendo con una lucha despiadada por la autoridad y el poder. Si se trata de la violencia de estado, ejercida por los cuerpos de seguridad, la degradación acompaña al maltrato físico como dominación, pero también es parte de la coacción, el miedo y la persecución a los que los guardianes se ven sometidos en el exterior. Si por el contrario se trata de los terroristas del IRA, son capaces de sacrificar hasta su propio cuerpo como expresión ultima de alcanzar la libertad, es decir a través de la carne, la voluntad de su alma, es decir y como comprobamos lo contrario a la idea platónica del cuerpo como prisión del alma.

Incide el realizador británico en esta directriz, el cuerpo como concepto físico de automaltrato, la privación de la higiene, el cuerpo como almacenamiento de contrabando, el cuerpo desnudo como enfrentamiento físico con el poder en desigual combate, condenar el cuerpo a una huelga de hambre; los excrementos, los orines, la saliva como forma de combate y lucha y resistencia, que deriva en una cruel y obscena representación del dolor físico como espiritualidad, como si así mismo fuera este cuerpo el que se trasformase dimensionado por un nuevo concepto teológico, que se manifiesta como el guardián de la ética del cuerpo, en plena lucha del hombre contra Dios (diálogo entre el terrorista Bobby Sands y el padre Moran).

El conflicto irlandés siempre está presente, de hecho se nos introduce brevemente en un contexto histórico. Son los años del Blanket Protest y el Dirty Protest, acaecidos entre 1976- 1981, en la prisión de Maze. Aquellas reivindicaciones presentadas por los presos del IRA, se adscribían a su carácter como presos políticos, después de que el estado suprimiese el estatus de categoría especial para todos los presos paramilitares (1976). El final de esa lucha y protesta deviene en una huelga de hambre, la del propio Sands entre otros (este periodo histórico, y sus consecuencias están dentro de la estructura del relato, que establece tres bloques), al tiempo se acompaña de la respuesta del estado, infiltrándose discursos de Margaret Thatcher, como reacción y posicionamiento de los acontecimientos.

El trabajo se estructura en tres bloques; Vida, Debate, Muerte. La primera etapa manifiesta el conflicto entre los guardianes de la prisión y los reclusos, aquí se introduce a los personajes del guarda Lohan y los presos Gillen y Campbell condenados a 6 y 12 años (nada sabemos, solo retazos, que pronto debemos colocar, intuir, a modo de rompecabezas).

Entre el bloque primero o Vida y el segundo Debate, es decir en esa transición, se introduce al personaje de Bobby Sands, a través de una escena donde se muestra el vejatorio control de seguridad, donde finalmente los presos son aseados a la fuerza.

El segundo bloque, Debate, obtenemos la claves del argumento (aunque existen indicios a lo largo del primer bloque), como la derivación de los acontecimientos dentro del contexto histórico, político, social, así como la motivación y la piscología de los personajes (dialogo entre Sands y el padre Moran, rodado en un plano fijo, frontal y estático, con una duración de veinte minutos).

El tercer bloque se nos presenta la muerte de Sands, quizás un retrato expresionista de la muerte (sacrificar el cuerpo como expresión última de alcanzar la libertad).

No se nos oculta un montaje pausado, sereno y poético en ocasiones, y que viene alterado por estallidos de violencia, que se sumen en silencios tensos (en ocasiones se juega con los sonidos), donde abundan largas escenas sin dialogo en un único plano, largos planos secuencia estáticos, frontales y fijos, siempre cerrados, encapsulados, claustrofóbicos.

 

 

 

 

 

 

Byzantium de Neil Jordan

Un personaje entristecido –melancólico- contra el instinto depredador –animal-, el espíritu –lo espiritual- frente al cuerpo, estas son algunas señas de identidad del realizador. Busquemos más señas de identidad, ésta en una cinta intimista, efímera, delicada, también es una cinta discursiva, frenética, estrafalaria, colorista; porque no –ambas líneas se combinan perfectamente mediante un enfrentamiento un tanto radical entre el rostro angelical de Eleanor y lo apocalíptico de un mundo que la rodea. La joven quiere ordenar sus pensamientos, el pasado presente, pero la realidad en la que vive la desborda, siempre coexiste la tensión entre su mirada y lo aparente del mundo donde vive-

Pretende Jordan estructurar lo que estamos viendo y lo que hemos visto del tal manera que consigamos cierta estabilidad identitaria. Así mismo en el presente trabajo se habla del punto de vista, el cómo viene a utilizarlo el personaje, sin olvidar el punto de vista propio del director. El vampirismo es algo especulativo, metafórico, una cuestión metafórica acerca de la naturaleza y del mundo –el vampirismo es también una condición incuestionable del hombre, pero también del artista-

Eleanor se enamora de un muchacho solitario, es aquí cuando se viene a plantear si su relación tiene algún sentido sin la sangre que roba cada día a otro, si su relación puede ser de alguna manera natural –carne de su carne-. Eleanor es capaz también de succionar modos distintos de ficción que abarcan la novela gótica y la poesía romántica, del tal modo que ella misma consiga construir un relato autobiográfico de su propia vida (ambiguo flashback, ambigua existencia); la ficción como una sombra mínima que nos distancia de la muerte, la ficción y su atracción casi erótica, la ficción vampírica como intermediaria hacia lo siniestro.