Gente del Po de Michelangelo Antonioni

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Esta pieza supone el debut cinematográfico del maestro de Ferrara. Una barcaza recala en las principales poblaciones situadas en la ribera del Po, allí viven familias de pescadores. El cortometraje avanza sin querer los postulados del llamado Neorrealismo. Antonioni evita hacer ficción, le interesa documentar la vida cotidiana, su mirada minuciosa, siempre atenta, pendiente de los detalles –sus planos vaciados, escasos elementos-, cercana a la misión de un entomólogo

Suspiria de Luca Guadagnino

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Aspira el film a elevarse como una apuesta qualite de cine de terror, con ínfulas de autoría, dejando a un lado todo carácter popular y de entretenimiento.

El resultado es formalmente pretencioso, narrativamente demagógico y hueco. La cinta agrega, además, un perfil político y un clarividente descendimiento del itinerario ideológico natural con el fin de evitar ser un simple cuento de brujas, para optar finalmente por una intencionalidad autoral de establecerse como una inasumible metáfora europea de las realidades políticas y sociales de los años setenta.

Lazzaro felice de Alice Rohrwacher

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La cinta repiensa ciertos modos del cine neorrealista italiano, consiguiendo con efectividad desenrollar, de manera orgánica, un trabajo que se desenvuelve entre el realismo mágico y la fábula social.

El film parte de acontecimientos reales, ocurridos en los años ochenta, en Italia.

Sinopsis: Lazzaro, un joven campesino de excepcional bondad, vive en La Inviolata, una aldea que ha permanecido alejada del mundo y es controlada por la Marquesa Alfonsina de Luna. Allí, la vida de los campesinos no ha cambiado nunca, son explotados y, a su vez, abusan de la bondad de Lazzaro. Un verano, se hace amigo de Tancredi, el hijo de la Marquesa. Entre ellos surge una amistad tan preciosa que hará viajar a Lazzaro a través del tiempo y lo llevará a conocer el mundo moderno.

Lentamente el film va derivando, sin apartarse de la tradición popular y lo veraz, hacia lo espiritual, lo fantástico…

La primera parte del film adopta una estructura coral y va describiendo el día a día de esos trabajadores hacinados en un lugar, tratados como mano de obra barata, siempre engañados y endeudados, alienados por un sistema medieval que nunca han de poner en cuestionamiento. No tienen contacto con el exterior. Esta primera parte casi está concebida como un documental, pero en un momento dado se quiebra.

En la segunda parte del trabajo encontramos a nuestros personajes instalados en la vida urbana y en la actualidad. Las leyendas y los mitos siguen muy presentes, irrigando el argumento. Los personajes han sido salvados por el estado de la esclavitud, pero han devenido en pícaros indigentes que mal sobreviven en el mundo moderno. La banca y la especulación lo han arruinado todo. La injusticia social se perpetúa y multiplica a lo largo del tiempo. Nuestro protagonista Lázaro es testigo de todos los tiempos. Lázaro muere en la primera parte, pero resucita en la segunda y es testigo viviente de toda mutación social económica y familiar. Lázaro es un personaje puente que deambula desde la Italia rural al capitalismo neoliberal, pasando por un periodo preindustrial.

La fábula posee aromas líricos, elevándose como alegorías, y lo mágico convive con la realidad y la dinámica de los grupos sociales y familiares a lo largo del tiempo.

La fábula corría el riesgo de imponer su lectura metafórica por encima de sus imágenes, pero por fortuna son la autenticidad de estas, su rugosa textura realista y la verdad que se desprende los rostros de los personajes, los factores que dan carne y sustento a la lectura simbólica (Carlos F Heredero, Caimán cuadernos de cine, crónica de la cinta).

2018: Festival de Cannes: Mejor guion (ex aequo)

2018: Festival de Sitges: Premio Especial del Jurado, Sección oficial a competición

 

 

 

 

 

 

Tú y yo de Bernardo Bertolucci

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La inestabilidad emocional de la juventud como común denominador esta  inmersa dentro del devenir social, histórico, ideológico… En el presente trabajo nos encontramos con estos condicionantes, esos condicionantes que vienen a marcar el difícil tránsito, el inestable tránsito que acompaña desde la adolescencia y la juventud hacia la madurez –representados en este caso por los personajes de Lorenzo y Olivia, marcados, determinados por la irresolución del complejo de Edipo, la ausencia permanente de la figura paterna, el narcisismo que conduce hacia el autismo, la presencia de la droga como sustitutivo de toda carencia, cierta atmósfera incestuosa-.

El estilo del maestro italiano siempre permanece, no renuncia de ninguna de las maneras a este, la puesta en escena define siempre su identidad, la capacidad de mover la cámara en interiores, dentro de espacios reducidos (claustrofóbicos), hasta ese plano secuencia justo al final, con su travelling grúa de ida y vuelta, mencionar ese encuentro, ese baile entre Olivia y Lorenzo abrazados, de fondo suena esa versión italiana del conocido tema de David Bowie; Space Oddity –tomadas resonancias de otros films del realizador, ver por ejemplo el baile entre Fabrizio y Gina en Antes de la revolución-.

Dogman de Matteo Garrone

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Los pacíficos perros que cuida Pietro, al igual que los espectadores, asistimos estupefactos a las sucesivas y tensionadas y previsibles sacudidas de violencia extrema, que conllevan al contraste y la metáfora ingenua, acerca de cómo un hombre corriente, continuamente maltratado, consigue liberarse mediante la venganza.

Tanto la esquemática dramaturgia que organiza los hechos, como la puesta en escena son rutinarias. Su mayor interés radica en el retrato degradado y sórdido del entorno y la interpretación destacable de Marcello Fonte.

2018: Festival de Cannes: Mejor actor (Marcello Fonte)

 

Hannah de Andrea Pallaoro

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Sinopsis: Retrato íntimo de una mujer, Hannah, que se tambalea entre la realidad y el rechazo tras quedarse sola después de que su marido sea encarcelado.

Hay actualmente cierta tendencia, en seguir a un único personaje, durante el curso de su diaria y rutinaria vida (la importancia de los sonidos y del paso del tiempo resultan claves en la propuesta como refuerzo de lo observacional). Este tipo de minimalista cine, vaciado de dramaturgia, no admite en su seno explicación alguna, tampoco se incide en agravantes aspectos psicológicos.

2017: Festival de Venecia: Mejor actriz (Charlotte Rampling)

 

 

Corazón puro de Roberto De Paolis

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Ocurre que nuestros dos protagonistas están determinados por los lugares (universos sociales, familiares, religiosos) donde habitan y se relacionan. Son personajes que se encuentran en los límites. Están insatisfechos. Ellos se exaltan con facilidad, más allá de ellos mismos.

Sinopsis: Agnese y Stefano son muy diferentes. Ella sólo tiene 17 años, vive con su madre y está a punto de hacer voto de castidad hasta el matrimonio. Él es un hombre de 25 años, con un temperamento violento y un pasado turbio. Su inesperado encuentro despierta un sentimiento de pureza. Pero cuando hacen el amor por primera vez, la ilusión de pureza de Agnese se rompe. Siente que ha traicionado sus ideales y toma una decisión extrema para intentar borrar su pecado.

La cámara en mano da una sensación agitada, violenta, se adentra en los interiores de esos dos compartimentos herméticos. Persigue a nuestros protagonistas, intenta en un momento dado aislarlos de toda paranoia, finalmente los pone en relación. Esos dos personajes, esos dos rostros finalmente se atraen, pero nunca pierden los miedos. Les afecta, les condiciona, les atemoriza traspasar los límites divisorios de esos dos universos o mundos que les separa. La redención llegará de manera convulsa, quizás frenética. La rebelión es un hecho, el gesto en un momento dado delata esa ruptura con la compleja y nada fácil realidad. Ese revelarse en contra de un mundo perverso, marginado. Ese salir libre de esos universos cerrados sobre sí mismos. La cinta y sus personajes desean el deseo de querer conseguir llegar a un momento íntimo y calmado, sobreviviente, frente a todo ese entorno inmisericorde. Ese sobrevivir de una pareja contra las tormentas, buscando la intimidad del quererse. “Ese final queda abierto”.

2017: Festival de Sevilla: Mejor actriz (Selene Caramazza)