La ceniza es el blanco más puro de Jia Zhang Ke

Resultado de imagen de La ceniza es el blanco más puro de Jia Zhang Ke

El director chino efectúa un replanteamiento de algunas ideas existentes ya en su trabajo Naturaleza muerta. Además, utiliza la estructura compartimentada de Más allá de las montañas.

La ceniza es el blanco más puro vuelve a ser una radiografía social, urbanística y paisajista de China. Una narración que trascurre en tres tiempos definidos. La ficción prevalece, en este caso, dejando que el documental mude dentro de un paisaje en tránsito; actuando como reverberación, mutación y renovación de la vida emotiva de los personajes. Un trayecto vital, que es también un trayecto físico.

El tiempo fluye de forma elíptica dentro de este drama amoroso, que es al tiempo un film negro, un documento social y político, incluso un musical que resitúa el estado anímico (emocional) de la protagonista.

El amor y la traición, la dominación y el sometimiento, la obediencia y la fidelidad, las promesas incumplidas y la imposibilidad de adaptación de los personajes,  en unos tiempos que tienden a mutar, determina la trayectoria sentimental y social de los personajes y del propio cineasta. En definitiva, un estudio sobre el paso del tiempo, los requiebros del amor, los fantasmas que acentúan la memoria…

La ceniza es el blanco más puro es un trabajo sutil en conjunto, una tragedia donde subyace un sentido de humor sin que apenas el tono se resienta,  y donde la cámara se mueve de manera libre.

24 City de Jia Zhang Ke

Resultado de imagen de 24 City de Jia Zhang Ke

La ficción y el documental se superponen, incluso llegan a confundirse permitiendo que florezca el latido del tiempo (la evocación, desde el hoy presente, mediante un ejercicio de la memoria y del lenguaje por parte de ocho obreros y tres mujeres  situados en una escena real frente a la cámara, y que mientras el universo se desmorona, ellos hablan y comunican frente a la cámara sus experiencias vitales) y la pulsión histórica (la transformación de la China comunista hasta nuestros días). Por lo tanto debemos tener presente dos variables a la hora de analizar esta cinta: La memoria y el tiempo.

Nota: Los tres personajes femeninos son tres actrices que interpretan sus papeles.

Más allá de las montañas de Jia Zhang Ke

El cineasta sigue insistiendo en explorar las violentas mutaciones que está experimentando su país: Esa extraña combinación de economía neoliberal y valores de economía socialista.  En la presente propuesta lo sentimental y las heridas de un tiempo corren de manera paralela a la continuación de un tempo doloroso crítico, pero decisivo (un tempo que en ocasiones tiende  a dilatarse hasta envolvernos, en otros tramos abruptamente se resquebraja dolorido)

La cinta se divide en tres episodios situados en tres tiempos y filmados en tres formatos distintos.  La historia comienza a finales del siglo pasado, sigue en 2015 y culmina en 2025. En definitiva, un trayecto a modo de itinerario que se remonta hasta un próximo futuro para así poder explorar cómo se proyectan temporalmente los sentimientos, los recuerdos y las memorias; al compás de las vertiginosas trasformaciones económicas, culturales, paisajísticas, éticas y morales que vive China ( son también los cuerpos quienes nos hablan de esos cambios históricos)

Esos tres episodios aparecen filmados de manera diferente (sucesivamente, 1:1,33; 1:1,85 y 1: 2,35) y que se suceden vinculados por la evolución de los tres integrantes de una familia: La madre, el padre y el hijo.

La libérrima construcción narrativa de la cinta pasa de lo kitsch a lo documental, de lo irónico a lo melodramático permitiendo evitar lo predecible sin apenas sin solución de continuidad. Nunca sabemos por dónde va discurrir el relato en la secuencia siguiente, lo que comienza como una crónica colectiva culmina a modo de elegía. El realizador lo consigue a través de trazar una línea melódica discontinua que experimenta con los géneros y los convierte en otras cosas sin apenas traicionarlos, un uso abrupto de la elipsis temporal que es capaz de cercenar episodios dramáticos, unos violentos cambios de ritmo, unos sugestivos y más que violentados agujeros en la narración que consiguen hasta perder de vista algunos personajes a modo de heridas emocionales sin que su ausencia nos importe…

En ese transcurrir de la historia vienen a emerger múltiples aspectos que enlazan con las inquietudes que habitan en su personal mirada cinematográfica anterior: La importancia vital de registrar los espacios (a modo de documental) y de sus progresivas trasformaciones con el paso del tiempo, la sumisión al modelo económico imperante, la perdida de las raíces culturales (idioma, identidad).

Las referencias musicales que se dan cita, las diversas tonalidades fotográficas y la importancia vital de la puesta en escena adquieren en el film una personalidad incuestionable

2015: Festival de San Sebastián: Premio del público – Mejor film europeo

Historias de Shangai de Jia Zhang Ke

Interrogarse por la identidad de una ciudad, en este caso Shanghai, solo  hace que reafirmar este poliédrico al tiempo resonante documental que toma como perspectiva de conjunto la historia conflictiva de China durante el siglo XX -desde la invasión japonesa al momento actual, pasando por el triunfo del comunismo de Mao y por la catástrofe que supuso la revolución cultural- y que viene a descansar en la memoria, y la experiencia emocional de diferentes personas que hablan directamente a la cámara.

La construcción del presente trabajo descansa sobre dos soportes, los testimonios biográficos de los entrevistados y las imágenes de algunos films; que o bien sitúan diversas ficciones sobre la ciudad de Shanghai, o bien sus relatos o sus protagonistas guardan alguna relación con esta ciudad- De esta manera la memoria, la representación y el imaginario audiovisual y la realidad del presente trenzan una crucial red de ecos y resonancias dialogando entre si y que solo hacen que inmiscuirse en su presente.

Esas imágenes cinematográficas que se infiltran se entrelazan con las declaraciones no tanto para ilustrar el relato sino para buscar una capacidad dialéctica que viene a multiplicar múltiples sugerencias y trayectos que unen el ayer con el presente. Tampoco son inocentes los momentos en los que se filma los raíles del tren siempre avanzando, una intencionalidad que une la china del continente con Taiwán –donde se establece el realizador Hsiao-hsien tras el exilio de su familia-, y con Hong Kong –el realizador recupera un fragmento de la cinta de Wong Kar-wai, Days of Being Wild para así introducir a Rebeca Pan su protagonista, y pos supuesto su testimonio en presente-

La presencia intermitente de un personaje de ficción, tal vez poco necesaria, que recorre diversos escenarios arquitectónicos de la ciudad resultando más bien prescindible dentro de una conjunto extremadamente rico.