El Pepe, una vida suprema de Emir Kusturica

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No se pretende otra cosa que presentar, en este documental, al ya ex presidente de Uruguay José Mújica como un hombre humilde y asequible. Un trabajo, en definitiva, sencillo, al tiempo directo, conciso y sincero, sin apenas contrastes. El protagonista sinceramente contesta las preguntas del director.

A Kusturica le interesa la jovialidad del personaje, lo que dice, nunca ahondar, indagar, contrapuntear. A Kusturica le interesa escuchar, ser testigo de su vida cotidiana en el campo uruguayo. Las frases de Mújica son de por sí ya reflexivas.

Esta pieza breve apenas goza de testimonios. Se explaya lo esencial en consideraciones políticas. Se insertan imágenes de Estado de sitio de Gavras. Aparece su compañera y dialoga y algún que otro compañero de presidio durante la dictadura y dialoga. Mujica visita el penal donde estuvo recluido (hoy trasformado en un centro comercial), y poco más.

En la Vía Láctea de Emir Kusturica

La historia o fábula moral se inspira en un cortometraje titulado Our Life. Un episodio dirigido por el propio cineasta, dentro de la cinta colectiva Word with Gods.

En la Vía Láctea es un trabajo sencillo en lo narrativo, pero al mismo tiempo manierista (exaltadamente barroco) desde el punto de vista estilístico. La propuesta radica en ser una especie de fábula moral que va dando forma a una previsible historia romántica, que acontece dentro de un universo bélico. Nuevamente sitúa al amor en lucha contra la violencia. La naturaleza toda frente al egocentrismo salvaje de los hombres. La vida, en ocasiones, merece una celebración festiva.

La cinta funciona escena a escena. En ciertos tramos el espectador queda desbordado por ciertas incoherencias, ciertos caprichos, tal vez rendido al surrealismo de lo absurdo. ¿Esos instantes que van discurriendo más bien como vaivenes sirven para habitar la conciencia? ¿Estos son indistinguibles de un sueño o de un monólogo interior?

Kusturica parece exacerbar hasta el extremo sus delirios, quizás para reivindicarse a sí mismo una y otra vez hasta la extenuación, sin aportar algo nuevo. Su extraño sentido de modificar la realidad desviándola hacia lo mágico (lo extrañamente lírico) está presente, y si es preciso nunca prescinde de los símbolos animales y de cómo filmarlos como sutiles o no metáforas que alcanzan una realidad compleja, sin solución posible. Las resonancias chaplinescas y fellinianas son utilizadas de manera enfática, tosca, quebradas por la conmoción y la tristeza pese a estar preñadas de humor. El ensimismamiento prevalece.

 

 

 

 

 

 

Maradona by Kusturica de Emir Kusturica

Documento que refleja la carrera profesional del astro del futbol, su dificultoso ascenso a la cumbre futbolística, su vertiginoso descenso a los infiernos causado por su adicción a las drogas.

Kusturica evoca a Maradona, lo retrata con ceremonial respeto, también con inusitada devoción. Sin embargo la líneas argumentales que se van sucediendo, entrelazándose ahondan en el caos –su tono resulta embarullado-. Las imágenes de archivo de los mejores momentos de Maradona –también los peores-, sus goles, el nacimiento de sus hijas, su matrimonio, vienen a interrelacionarse misteriosamente con los personajes surgidos del universo del realizador, por lo tanto Maradona personaje comulga con estos –la infancia de Diego es como el adolescente Dino de ¿Te acuerdas de Dolly Bell?, los viajes en tren que efectúa el grupo de música No Smoking Orquesta transitando por los suburbios bonaerenses donde los niños buscan comida entre las basuras se funde con los parajes míseros de Sarajevo durante la dictadura del mariscal Tito mostrados en Papá está de viaje de negocios, cuando Maradona se encuentra al borde de la muerte pierde todo dramatismo cuando el director establece cierto paralelismo con la falsa muerte del anciano de Gato negro, Gato Blanco…

Una línea sociopolítica de resonancias bolivarianas atraviesa la cinta permaneciendo omnipresente una crítica hacia el primer mundo, la ideología de Diego, el encuentro con piqueteros, con Hugo Chávez, con Fidel Castro o Evo Morales…. De esta manera milagrosamente las imágenes de Maradona metiendo un gol contra los equipos adversarios adquieren un tono antiimperialista –el sur contra el norte-, gracias a una animación digital que se intercala una y otra vez al unísono con el llamado Gol del siglo –el que metió Maradona contra Inglaterra en el Mundial de México 86-, donde aparecen como equipo de futbol Bush, Reagan, Blair, La reina Isabel, Margaret Thatcher…

Kusturica con más de tres cámaras registra los encuentros y los espacios conviviendo con materiales de archivo –que con anterioridad hemos mencionado-, secuencias de relleno con miembros de la iglesia Maradoniana -After Hours al servicio de la memoria del jugador-, entrevista diálogo con el propio Maradona –donde el propio astro se auto evalúa frente a Kusturica, muy cerca de allí presente   su esposa Claudia, madre de sus hijas-,  aunadas por una voz en off, la del propio realizador siempre presente