¿Dónde estás, Bernadette? de Richard Linklater

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La gravedad de la vida subyace no hay por qué ocultarla, pero también parece necesario que una solución salga a la luz, aunque no se sepa cuál es la verdad y dónde está el camino más seguro que nos conduzca a llegar a la meta, pese a indagar y buscar explicaciones, acerca de las grandes preguntas. Este itinerario en parte resulta fallido, al tratarse de una cinta, un tanto impersonal en ocasiones, pero no exenta de interés

El director aborda la problemática del Ser con cierta afectuosidad, pero aproximándose a la misma desde la ironía, y aunque se evita cierto sentido de cordura (ensimismamiento), sus historias son plenas, hondas, dentro de ese trascurrir de la vida, que es el tiempo, y sus etapas, y donde hacen mella la superación de los conflictos, los síntomas de decadencia tanto personal como social, la recuperación de la vitalidad, los procesos de recuperación y el descubrimiento de nuevas pasiones. Son de vital importancia, además, los estados de ánimo, y las emociones de unos personajes, y la relación de estos con los espacios o lugares que habitan.

El director adapta, en esta ocasión, una novela escrita por María Semple. En esta ocasión, el punto de vista se centra en Bernadette, muy por delante del punto de vista de su única hija. Se suceden una serie de acciones, más bien inesperadas, protagonizadas por esta desencantada arquitecta.

El director logra tensionar la narración manteniendo vivo el nerviosismo acumulado que define las constantes alteraciones por las que pasa toda creatividad artística y el estado de decadencia y desmotivación por el que pasa el creador, en este caso la artista Bernadette.

El parentesco entre lo creativo y sus impedimentos abre un debate dialectico entre la libertad plena y las contradicciones. Estos aspectos están suficientemente trabajados y desarrollados, enriqueciendo y abriendo espacios de pensamiento tanto de índole creativa, como sentido crítico.

 

 

Historia de un matrimonio de Noah Baumbach

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No es esta una rutinaria cinta sobre separación conyugal al uso. Cuesta creer, pero, Historia de un matrimonio es un trabajo hiriente, aunque también cínico, y aunque nos parezca mentira profundamente amoroso, desde el dolor de ese dejar de quererse, pero quererse en toda su contradicción patética. Digo romántico, si nos situamos sarcásticamente ante conceptos como el amor, la compañía, sus fastidios, su aburrimiento, su dolor, su molestia, su desagrado, su incomodidad…Quizás estas aseveraciones puedan resultar ecos amplificados de la obra de Bergman, Escenas de un matrimonio, si incluimos que la ironía desalmada y cínica, como un cuchillo hiriente, también rasga las angustias de la cruel vida conyugal.

El director conjunta esa alegría de vivir con esa sapiencia mundana, sin dejar a un lado una mirada dolorosa, brutal, incluso humillante, cuando las reglas saltan por los aíres, dentro de la familia y su entorno, y la complejidad poliédrica de las dinámica familiares. Aquí la disolución de la pareja se plantea como un thriller procedimental, en el que subyace el desamor,  la inclemente hasta cruel lucha legal, la restitución de las emociones tras la batalla campal, que parece no tener nunca un fin.

Historia de un matrimonio es una cinta no fácil, llena de matices y meandros y recovecos en lo emocional, y al tiempo lúcida en su modo de poner con sutileza y sagacidad el dolor, pero también la melancolía no exenta de patetismo en los incidentes diarios. La vida finalmente recomenzará con sus desafíos y sus modos y estilos diferentes, que se consumaran, y que consumen.

De Palma de Noah Baumbach, Jake Paltrow

En los inicios de este documental, que gira entorno al cineasta Brian de Palma, el propio director, frente a cámara, comenta la importancia que para él tiene Vértigo (De entre los muertos) de Hitchcock. Evocaciones, recuerdos, explicaciones quedan a la vista del espectador que visiona este documental de estructura clásica y cronológica. La influencia del maestro del suspense en Brian de Palma queda clara,  desde el punto de vista creativo cinematográfico (el cine es crear ilusiones, y concebir personajes).

Se trata de “una entrevista”. El director se sienta frente a la cámara. Un montaje de imágenes va alternando progresivamente momentos cruciales en la obra del director americano, junto con otros materiales poco conocidos y fotos de diversos rodajes. Se van sucediendo reflexiones y anécdotas, influencias, instantes de vida, recuerdos varios y valoraciones precisas (biográficos, familiares, cinematográficos, profesionales, creativos y de producción). En un momento dado, prevalecen diversos razonamientos que giran alrededor de aspectos creativos: empleo de pantallas partidas, acción y reacción durante los clímax, la profundidad de campo, el uso de la Steadicam, la importancia visual…

De Palma es un trabajo honesto, que sabe equilibrar perfectamente lo anecdótico con lo didáctico. En definitiva, una pequeña clase de cine exhaustiva.

The Meyerowitz Stories de Noah Baumbach

El realizador se ha ido convirtiendo cinta a cinta en un profundo conocedor de cierta clase social newyorkina. Analista inteligente, incisivo, elegante. En su último trabajo sigue incidiendo en la problemática de las relaciones familiares (fraternales) que se hilan y se deshilan.

Sinopsis: Los tres hijos, ya adultos, de un arisco artista neoyorquino se enfrentan a la difícil relación que tienen con su padre y entre ellos. La familia tenía a sus miembros separados, pero se reúnen para un evento que celebra la obra artística de su padre. Allí surgirán conflictos familiares.

The Meyerowitz Stories se estructura de manera episódica y está llena de incisivos y cáusticos diálogos. La escritura de guión es perfecta. La luminosidad, la ternura pero también lo satírico fluye con precisas dosis, sin imponerse. Las escenas nunca son categóricas y están organizadas alrededor de una inteligente labor de montaje. El director mira a sus caleidoscópicos personajes desde la serenidad, nunca desde la autocomplacencia, nos lo juzga. Habitan miles de reverberaciones.

Mistress America de Noah Baumbach

Siempre debes seguir hacia adelante, sobrevivir. No importa si se ha de sacrificar o traicionar una amistad, robar una idea, renegar de la familia y tratar de ser cruel con personas a las que admiras de alguna forma.. El retrato humano en una palabra nunca es complaciente. Todo tipo de personas tienen deseos narcisistas. Todo tipo de personas práctica la amoralidad en busca de la fama. Esta es la temática del cine de este autor americano. Cómo representar la realidad sin traicionarla. Cuestión esta que recorre el trayecto de la cinta.

La cinta no deja de reflexionar sobre cuestiones claves, que habitan desde el principio de la filmografía de Baumbach. La crisis de la madurez, la ansiedad mientras el tiempo pasa, la angustia profesional, la fragilidad de las relaciones sentimentales pero también las familiares, el desencanto, el inevitable fracaso.   Todas y cada una de esas cuestiones, planteadas vienen a manifestarse como variaciones de una misma idea.

Sin dejar de lado su propia mirada cinematográfica, la cinta pasa, en un momento dado; de una tendencia inicial un tanto naturalista a una especie de reactualización de la hilarante comedia de situación de los años 30 –todo movimiento de los personajes se concentra dentro de un estático plano, cuando la trama se encierra en un escenario cerrado-

Mientras seamos jóvenes de Noah Baumbach

El maestro constructor de Ibsen. Un diálogo de esta obra se abre paso en la presente cinta; a modo de cita introductoria. Ese diálogo nos habla de cómo la juventud puede revitalizar la vida de los seres adultos. En realidad este diálogo permite que la historia que se nos narra articule su conflicto. Ibsen no es desde luego la única personalidad citada, Godard también es convocado en otra cita, como lo es Robert Flaherty, Frederick Wiseman, los hermanos Maysles, DA Pennebaker, Eisenstein…

Chispeante, a priori, trasfondo de citas. Sobre ese fondo se despliegan ciertas reflexiones; la trasmisión generacional de experiencias varias entre  documentalistas de distintas edades, la ética a la hora de como capturar imágenes y la más que compleja tarea de discernir entre lo real de lo que en realidad somos nosotros y las imágenes que nos fabricamos de nosotros mismos. Es entonces cuando surgen las tensiones que laten en la trama, aquellas que son capaces de relacionar a la pareja adulta con la más joven.

Alrededor de ese hilo van circulando cuestiones adyacentes, también se abren una multiplicidad de cuestiones  no menos inquietantes acerca de cómo aproximarnos a la verdad, a la ética de cómo abordar los métodos de trabajo a seguir. No se consigue; sin embargo; llegar a ninguna certeza. Es más fácil; sin embargo; aceptar la imposibilidad de responder, de obtener respuestas, se debe evitar las imposiciones –estas ideas circundantes parecen preocupar al realizador-

Frances Ha de Noah Baumbach

Jovial, tal vez alocada, un tanto despreocupada es Frances, la protagonista de esta historia. A Frances hay que ubicarla en su entorno, en un entorno urbano, aunque siempre circula en los márgenes de este, Frances sigue su ritmo propio, así queda definido el personaje. Hay una secuencia en la que Frances no para de correr, suena de fondo un tema de Michael Sembello, Frances no deja de correr por las calles de New York, un New York filmado en blanco y negro, mientras corre en algunas ocasiones no deja de hacer esporádicas piruetas de ballet –esta parece ser su profesión, las cosas no están nada claras-

El realizador no permite en lo posible que nos alcance la tristeza, a pesar de un pequeño y mezquino vientecillo que se entromete, lo importante es que no venga el sufrimiento a filtrarse en la imagen –Frances deambula de un lugar a otro, no tiene un rumbo concreto, su vida parece quebrase cuando se separa de su mejor amiga Sophie-, y Baumbach lo consigue desdramatizando, desdramatizando esa angustia priorizando la peculiaridad del personaje y su vis cómica –Frances no es capaz de congeniar con nadie, está fuera de cuadro, pero no le importa, esos impulsos de Frances hace que prevalezca la comedia frente a la negrura cotidiana, es también cierto que esa negrura social está presente, está presente esa negrura emocional, pero todo está pautado por un una patina ligera, la composición musical se presta a ello sin duda gracias a su sinfonismo, remitiendo este a cierto clasicismo-

Loable retrato elíptico sobre la amistad femenina que se sustenta en el ritmo – formalmente la cinta está separada por capítulos-