Selección cortometrajes europeos (I)

Entre sombras de Alice Guimarães; Mónica Santos (Portugal)

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Interesante combinación de imagen real y animación Stop Motion. Un trabajo que se inspira en las fuentes del cine negro (estéticamente se acentúan una gama de  contrastes entre el blanco y negro) y que tiene a la ciudad de Oporto como escenario. Importa el gesto y lo visual.

Fusy de Kordian Kadziela (Polonia)

Tragicómica pieza que viene a reflexionar sobre la soledad

Nefta football club de Yves Piat (Francia)

Una situación verdaderamente grave abre esta corta pieza. Inteligentemente esta va impregnándose de humor. Un trabajo que sabe acertadamente entreverar premisas dramáticas preñadas de situaciones equívocas y humor absurdo, cuyo punto de vista radica en mirar los acontecimientos desde los ojos de un infante, que aún no sabe la gravedad de las consecuencias.

Vihta de François Bierry (Bélgica)

Más que loable tragicomedia con claros tintes de humor absurdo. Cuenta la historia de una serie de personajes inexpresivos que son invitados por su empresa a una jornada de confraternización, dentro de un balneario nudista. A partir de aquí se propician una serie de situaciones incomodas y que sacan a relucir los sentimientos, las tensiones y las frustraciones latentes.

Un atardecer en la Toscana de Jacek Borcuch

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¿Cuál es el papel que debe ejercer el intelectual dentro de un mundo radicado en el espectáculo mediático? Esta cuestión sacude el discurso de este film polaco, rodado en la Toscana, incluso en su metafórico y agrietado final (tal vez desesperanzado), dentro de ese nuestro mundo íntimo, pero también social, que se tambalea, pese a arrojarse verdades.

Dentro de esa aparente calma, donde transcurren los bellos paisajes, algo ocurre. Ese hecho concreto coloca a todos y cada uno de los personajes (y a la sociedad, en su nivel elevado) frente a la tragedia, el miedo, los propios recelos…

Pero, además, dentro de una aparente y sugestiva calma subyace una alzada voz que apela no solo a la Memoria, sino a la necesidad de examinar nuestra conciencia, buscar caminos y veredas contrarios a la xenofobia (evitando discursos ad hoc), a los nuevos fascismos, a la ambigüedad moral, a la indolencia en nuestros días, permitiéndonos limpiar la hojarasca, invitándonos a encontrar soluciones, más allá de vernos enjaulados por las propias palabras, llegado el momento de la contrariedad y la oscuridad.

2019: Festival de Sundance: Premio Especial del Jurado (Janda)

Un día más con vida de Raúl de la Fuente, Damian Nenow

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Este es un infrecuente trabajo. Una híbrida propuesta que mezcla la imagen real y de archivo (se incluyen entrevistas actuales con algunos de aquellos protagonistas, que vivieron aquellos acontecimientos) con la animación (motion capture).

Un trabajo que trata de trascribir verazmente, en lo posible, las crónicas de la guerra de Angola escritas por el periodista polaco Kapuscinski (recogidas dentro de su libro homónimo). El resultado es un loable trabajo que sabe asociar los testimonios y la reconstrucción de los hechos, mediante magníficos dibujos. Una épica cinta sobre el compromiso periodístico (algunos semblantes históricos no están bien explicados del todo).

2018: Premios del Cine Europeo: Mejor film de animación

2018: Festival de San Sebastián: Premio del público

Twarz de Malgorzata Szumowska

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La raíz pétrea de las costumbres ancestrales  y el tradicionalismo católico determinan la vida de una pequeña población. Escenario vivo donde trascurre la historia. Una narración que pretende erigirse como una fábula más o menos costumbrista acerca de Polonia, en nuestros días.

La mirada de la directora se vuelve inquisitiva a la hora de retratar una sociedad autista, que no es capaz de aceptar ningún cambio. Es de hecho sobre el cuestionamiento de la identidad y la crisis profunda  que sufre el protagonista, la idea clave desde la que se edifica esta fábula poliédrica de marcados análisis sociológicos y políticos, que se desarrolla desde lo particular hasta alcanzar lo general.

Film vehemente, de intensa energía, que evita toda contención. Su preciso montaje va ligando una serie de acciones que van conformando de manera impresionista una acida crítica social, a través del retrato, más bien costumbrista, de ese pequeño microcosmos rural.

Sinopsis: Jacek gasta pintas de rebelde y escucha a Metallica en un pueblo polaco de misa diaria, gris como un dolor de postguerra y en pleno milagro arquitectónico: construir un Cristo a escala del Corcovado de Brasil. Y en esas están cuando Jacek, trabajándole la cabeza al Jesucristo, cae dentro de ella y se destroza la cara. Ahora hay que rehacérsela, si bien los médicos confían más en la voluntad de Dios que en el bisturí, y Dios parece que el día de la operación está de broma.

2018: Festival de Berlín: Gran Premio del Jurado

2018: Festival de Gijón: Premio del Jurado Joven

Cold War de Pawel Pawlikowski

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El contexto social histórico, en el que se desarrolla esta trama amorosa, viene determinado históricamente por la dictadura totalitaria y las fronteras. Un universo donde la renuncia, pero también la traición, condiciona a los seres humanos (coarta a nuestra pareja protagonista). No hallaran nunca nuestros personajes preciado descanso, amparo…

Centra el realizador la acción, al igual que en su anterior trabajo (ver Ida), en la Polonia comunista (bajo influencia de la URSS). Son tiempos de la guerra fría. El film se inicia a finales de la década de los cuarenta en Polonia. Los protagonistas pasan por Berlín, Paris o la antigua Yugoslavia.

Sinopsis: Con la Guerra Fría como telón de fondo, “Cold War” presenta una apasionada historia de amor entre dos personas de diferente origen y temperamento que son totalmente incompatibles, pero cuyo destino les condena a estar juntos.

Pawlikowski concibe su trabajo en formato 1:1,33 y delicado blanco y negro (los márgenes aprisionan a los amantes). Nos llama primorosamente la atención la composición pictórica, la incidencia de la luz, la solidez de los encuadres, la precisa y delicada y minuciosa puesta en escena. Su estructura narrativa viene marcada por imprevistos saltos temporales y generosas elipsis hace que la narración progrese a golpes de libreto, porque desde luego tanto en la concepción dramática de lo que acontece como en la definición de las propias imágenes en si se halle una mínima coherencia que nos permita ver el crecimiento de esos dos personajes (incluso alguna que otra decisión de giro de guión se manifiesta como poco creíble, aniquilando verosimilitud).

2018: Festival de Cannes: Mejor director.

The Lure de Agnieszka Smoczynska

La ópera prima de la realizadora polaca plantea una perspectiva diferente a la narración de Andersen (nada que ver con la almibarada, pero efectiva, La sirenita de Disney). Su imaginaria es oscura. El universo en el que se ambienta el film evita proceder de una realidad concreta.

La sensualidad preña una y otra vez la trama, así como el despertar sexual juvenil. Ambas ideas confluyen con la indagación del cuerpo, no preceptivo, como estado al mismo tiempo de atracción y repulsión, y la imposibilidad de integración femenina (ambas protagonistas tienen una personalidad contrapuesta; Golden es una sirena devoradora y vampírica, Silver se aproxima a una sirena virginal enamorada)

Las resonancias del cine de terror de serie B son claras, así como el concepto de la mujer monstruo. Sin embargo la propuesta no termina de engancharnos, bien por la acumulación atropellada de acontecimientos, bien por la falta de hondura pese a la inteligente inclusión de melodías y coros que insuflan a la narración de instantes emotivos, también dramáticos, con la intencionalidad de dar profundidad al relato. Otro punto desfavorable a tener en cuenta es el abuso masivo de lo estético, que prima sobre lo argumental.

2016: Festival de Sundance: Premio especial del jurado (Internacional)

Loving Vincent de Dorota Kobiela, Hugh Welchman

Nadie puede discutir tamañas cuestiones técnicas, de este film de animación: Un guión visual creado a partir de 134 obras pictóricas de Van Gogh, un rodaje que tiene en cuenta actores reales de carne y hueso, un rotoscopiado realizado por más de mil animadores, más de sesenta mil pinturas al óleo registradas más tarde por otra cámara para una versión animada última (unos doce cuadros por segundo).

El resultado formal, a priori, es deslumbrante en los primeros compases, pero finalmente rutinario. El artificio narrativo detectivesco utilizado conduce irremediablemente hacia la previsibilidad, resintiéndose un trayecto caracterizado por un nulo interés por encauzar una narración nada inspirada ni tensionada, que además va agotándose.

2017: Festival de Annecy: Premio del público.