1917 de Sam Mendes

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El director se sirve, en esta ocasión, exclusivamente de la técnica y nos propone un experimento inmersivo, con el propósito de profundizar, de la manera más auténtica posible si cabe en las emociones de sus personajes, hasta el punto de asfixiar por completo la narración, privilegiando tan solo la enorme fuerza de las imágenes.

Rodada en tan solo un único plano secuencia (gracias a un más que acertado montaje que permite sensación de continuidad, sin que por ello se noten los cortes) y sin perder el foco de acción, esta odisea emocional prescinde de la narración y no dota a sus protagonistas de una mínima personalidad. Más bien parecen éstos dos cuerpos en movimiento constante, tratados como meros personajes de un videojuego y que avanzan progresivamente entre niveles de dificultad, cambiando de manera fluida de un espacio a otro, ajenos a las exigencias del espacio y el tiempo.

Sinopsis: En lo más crudo de la Primera Guerra Mundial, dos jóvenes soldados británicos, Schofield  y Blake reciben una misión aparentemente imposible. En una carrera contrarreloj, deberán atravesar el territorio enemigo para entregar un mensaje que evitará un mortífero ataque contra cientos de soldados, entre ellos el propio hermano de Blake.

Los dos papas de Fernando Meirelles

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La historia imagina una serie de encuentros y desencuentros, a modo de simplista juego dialéctico teatral, entre el Papa Benedicto XVI y el entonces cardenal Bergoglio (hoy el Papa Francisco). Un choque entre dos formas de pensar, actuar y ser.

La cinta alterna momentos dramáticos con otros ligeros, pero no deja, por un momento, de ser una apuesta inminentemente teatral estructurada en actos, salpicada en momentos puntuales por diversos flashbacks, tal vez de marcado tono didáctico (expositivo), pero nada reflexivos y demasiado evidentes, donde se cuenta la vida de Bergoglio, su pasado.

Una cinta bienintencionada, rutinaria, marcada por el abuso del subrayado. Se sobrevuelan diversas cuestiones de forma expositiva que surgen durante el diálogo entre ambos o durante esos flashbacks, pero no se ahonda en la gravedad de ninguna de estas.

Destacan las grandes interpretaciones de Anthony Hopkins y Jonathan Pryce.

Sorry we missed you de Ken Loach

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Loach trata de evitar posibles subrayados, su cine prefiere mostrar a demostrar, y que sea la propia realidad la que verdaderamente hable, y se tensione. Virtudes de un narrador omnisciente que radiografía y que concede solo al espectador la facultad de juzgar y reflexionar sobre aquello que sucede. Ese realismo de halo naturalista, cuya trama dosifica los picos dramáticos, cediendo en ocasiones espacios a cierto humor (cierta cotidianidad) y algún que otro destello lírico, consigue equilibrar la tragedia humana, al tiempo insuflar vida propia a este film excelente, aunque apremiado en su parte última de ciertas decisiones, que caen en un exacerbado didactismo.

El film nos habla de estos tiempos precarios. El trabajador es obligado a trabajar más horas, no estar apenas asegurado ni recibir un salario acorde, además de tratar de mantener la salud familiar a la que apenas se dedica tiempo. Un mundo de capitalismo salvaje en el que el obrero sigue siendo explotado, y opta por autoexplotarse para poder sobrevivir y en el que el empresario es tan explotador, como el propio cliente o consumidor, cada vez menos empático y exigente.

2019: Festival de San Sebastián: Premio del público – mejor film europeo

Diego Maradona de Asif Kapadia

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Trabajo documental rutinario sobre el futbolista Diego Armando Maradona: Ascensión y caída de un personaje popular que roza lo mítico y lo nefasto (la documentación utilizada ha sido mil veces vista; nada aporta, que no sepamos, sobre el futbolista).

Otra de las señas identificativas de este trabajo, carente de reflexión, radica en la ausencia de voces en off explicativas (y de rostros presentes entrevistados, que aludan al pasado, desde el presente), y en su ritmo vertiginoso.

Ray y Liz de Richard Billingham

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Sin dudarlo, tanto la trama como el armazón de esta primera obra, así como su personalidad, su montaje y el tratamiento de la imagen y el tono resultan desconcertantes para el espectador. Ese espíritu convocado quizás tenga un precedente; el catálogo fotográfico Ray´s a laugh, cuyo autor es el propio realizador, y que tenía además un carácter autobiográfico.

Dentro del film no dejan de sucederse instantes excesivos (que tal vez funcionen como impresionistas relatos breves), incluso desagradables, escatológicos, que rayan lo miserable y lo patético, incluso la inserción de planos de objetos revierte a concepciones fotográficas primigenias, en ese sentido.

La sensación claustrofóbica, a nivel formal (filmada la cinta en 16mm granulado que la otorga un aspecto vintage), como de contenido, se mantiene gracias a la utilización de esos encuadres cerrados, ese regusto por los fundidos encadenados casi oníricos y las sugerentes metonimias, que inciden directamente en estas estampaciones tan extrañas, como desagradables, incluso a veces dotadas de refulgente lirismo.

2018: British Independent Film Awards: Mejor director novel y nuevo productor

2018: Festival de Locarno: Mención especial

2018: Festival de Sevilla: Premio Especial del Jurado

2019: BAFICI: Mejor actriz (Ella Smith)

 

All is true de Kenneth Branagh

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No encontramos ante una propuesta inminentemente teatral de dudosa verosimilitud histórica, que enfatiza considerablemente las emociones (aflicciones).

Su puesta en escena dramática sirve como marco, más que adecuado, para destacar las caracterizaciones de todos y cada uno de los personajes intervinientes (por supuesto de todo su excelente reparto).

En esas instancias bellamente filmadas (iluminadas) se revela la vida íntima y familiar del dramaturgo, de igual modo que este concebía sus tragicomedias, privilegiando lo dramático. Esta idea se convierte en una especie de juego de analogías demasiado imprecisa, a tramos; forzada, en otros.

Destacable su estilizado diseño de producción y vestuario y todas y cada una de las interpretaciones.

Sinopsis: Corre el año 1613. William Shakespeare es reconocido como uno de los mejores escritores de su tiempo, sus obras son aclamadas y sus malos momentos económicos parecen haber quedado atrás. Sin embargo, todo cambia cuando el popular Globe Theatre se quema dejando tras de sí poco menos que sus cenizas, obligando al dramaturgo a volver a su ciudad natal, Stratford, donde debe enfrentarse a un complejo pasado y su propia familia, a la que no le une nada más que sus lazos sanguíneos. Perseguido por los recuerdos de la muerte de su único hijo, Hamnet, Shakespeare hace todo lo posible por arreglar la relación con su mujer e hijas. No será fácil, dado que para ello primero debe aceptar su propio fracaso como padre y marido, además de lidiar con los problemas familiares que quiso dejar atrás en el pasado.