Touch me not de Adina Pintilie

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Touch me not es al mismo tiempo un ensayo experimental, un drama de autoayuda (una ficción),  un documental, una forma de mirar terapéutica, clínicamente fría en su tratamiento, que intenta evitar, en lo posible, la consabida mirada voyeur masculinizada, que representa el cine constantemente acerca de la indagación de los cuerpos, distanciándose además de ciertos replanteamientos de cine de autor, como son la culpa, la represión o la liberación de tabúes a través de la sexualidad de diversos personajes, todos ellos bien traumatizados psicológicamente o físicamente por sus carencias corporales.

El resultado es dispar, poco consistente como trabajo de creación cinematográfica, a tramos interesante, a tramos anodino…

2018: Festival de Berlín: Oso de Oro a la mejor película y mejor ópera prima.

Pororoca de Constantin Popescu

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Sinopsis: Cristina y Tudor Ionescu han formado una familia feliz con sus dos hijos, Maria e Ilie. Él trabaja para una compañía telefónica y ella es contable. Ambos están en la treintena y viven en un bonito apartamento en una ciudad rumana. Su vida es la de una pareja normal con sus hijos. Pero una mañana de domingo, cuando Tudor lleva a sus hijos al parque, Maria desaparece. Sus vidas cambian abruptamente para siempre.

El largo plano secuencia inicial sirve de premonición acerca del grave misterio de una desaparición que va a acontecer. Ese enigma emerge una y otra vez, a lo largo de toda la cinta. Es el espectador, quien una y otra vez, durante el visionado, el que a de regresar a ese plano primero, para tratar ineficazmente de encontrar luz a la problemática que sacude al protagonista (un trayecto, el del protagonista, que es todo un descenso a los infiernos de la culpa torturada, la desesperación y el horror que ha supuesto la pérdida de la hija).

El director filma apropiadamente la tragedia en scope. El rigor, la depuración de la puesta en escena, permite indagar de manera efectiva en los instantes más duros de ese itinerario trágico (midiendo perfectamente las distancias, evitando subrayados melodramáticos, no perdiendo jamás la compostura gracias a una mirada capaz de lograr que el espectador sienta la tragedia y el desgarro como propios).

2017: Festival de San Sebastián: Mejor actor (Bodgan Dumitrache).

Dogs de Bogdan Mirica

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Las relaciones violentas de poder y control de estas son tan antiguas, que aún radican en la profunda Rumania. Ideas estas que habitan dentro de la trama.

Sinopsis: Roman, un joven de ciudad, viaja a un pueblo aislado de la región de Dobrogea, cerca de la frontera con Ucrania, para vender el terreno que le ha dejado en herencia su abuelo, recientemente fallecido. Una vez allí Roman descubre que aquel era un poderoso mafioso local, y que la tierra que pretende vender está siendo usada por unos criminales para sus trapicheos

Dogs es una cinta sobria, tal vez un tanto lacónica (en sus puesta en escena y diálogos), pero sin duda inquietante. A medida que la cinta va discurriendo va tensionándose, sorteando todo efectismo. Hacia el tramo final del film, y de manera impensada, una gran elipsis se revela como un enorme descubrimiento, con la intención de abrir espacios a misterios sin resolver y que acaban emergiendo.

2016: Festival de Cannes: Premio FIPRESCI (Un Certain Regard)

Sieranevada de Cristi Puiu

Una de las gratas afirmaciones que podemos sacar, tras visionar esta cinta, es que está llena de sugerencias. Las clarividentes resonancias con el llamado teatro del absurdo son claves para comprenderla, se desprende del planteamiento y del discurrir de la misma. Debajo de esta dramaturgia entresacamos una metáfora sobre la memoria, que aunque aparentemente parece evaporarse, termina siempre por resucitar. El presente, la vida cotidiana ininteligible parece desdibujarse. Como bien apunta Carlos Reviriego en la crónica de esta cinta para la revista El cultural, lo que se nos propone es toda una cosmogonía intergeneracional de la Rumania actual. Un país que no ha sabido progresar y desarrollarse adecuadamente. Un país atrapado y determinado por la tradición y por una inminente modernidad confusa y confundida. La inmadurez fusiona la violencia y la burla, la ofensa, la injuria, también las humillaciones. El director hila suficientemente la trama pasando de manera natural de lo banal a lo trascendente, de lo monótono al estallido violento de los conflictos. Definiendo así, toda una violencia interna que anida dentro de la sociedad.

La cinta trascurre en tiempo real. Un tiempo de espera con sus instantes de hastío, con sus estallidos violentados. La cinta busca su verdad aunque sea a costa de acciones ridículas. Carlos Reviriego sigue apuntando en su artículo “El costumbrismo de Sieranevada, más sociológico que dramático, llega a nuestra cartelera mostrando un retrato sociocultural e hiperrealista de un país a través de un microcosmos familiar”.

El director se desenvuelve en un minúsculo espacio interior. Ángel Quintana en su crónica análisis para la revista Caimán cuadernos de cine argumenta “Cristi Puiu desarrolla un virtuoso ejercicio de puesta en escena radical de un modelo de plano cerrado. La cámara suele colocarse en un ángulo de los pasillos y las puertas reencuadran el interior, mientras los personajes se mueven entre la cocina y el comedor, la habitación y el pasillo, la sala de estar y la cocina. No hay otro espacio posible para ubicar la docena  de personajes que transitan el apartamento en el que trascurre la acción”. Carlos F Heredero desde la revista Caimán cuadernos de cine apunta en su artículo “El procedimiento y el punto de partida han sido utilizados ya en multitud de ocasiones, pero Cristi Puiu desborda muy pronto las convenciones habituales y los límites del costumbrismo para desplegar un ingente trabajo de puesta en escena sustentado en el juego con las puertas que se abren y se cierran, que desvelan y ocultan a la vez el sentido de lo que sucede, sobre prolongados planos-secuencia mantenidos con un pulso ejemplar y sobre una cámara que, asumiendo metafóricamente la mirada del difunto (como si este se pasease sin cesar entre los miembros de sus familia, de habitación en habitación), no deja nunca de escrutar y diseccionar el comportamiento de todos los personajes allí congregados”. Toda esta escritura de carácter visual se desvela inherente a la precisión de los diálogos. La palabra sustentada siempre elocuente, siempre auténtica. Miramos ese microcosmos sugerente poniéndolo en cuestión hasta en sus mínimos detalles.

Sinopsis: Tres días después del atentado contra Charlie Hebdo y cuarenta días después de la muerte de su padre, Lary – 40 años, médico – va a pasar el sábado con su familia, reunida en memoria del difunto. El evento, sin embargo, no se desarrolla como estaba previsto. Obligado a afrontar sus miedos y su pasado y forzado a reconsiderar el lugar que ocupa dentro de la familia, Lary tendrá que decir su verdad.

 

Autobiogafia Lui Nicolae Ceausescu de Andrei Ujica

El realizador se sirve de las imágenes oficiales del régimen, solo las autorizadas, las pertenecientes a los noticiarios, las cintas caseras, las aportadas por la televisión del régimen, las correspondientes también al famoso interrogatorio al que el matrimonio Ceausescu es sometido tras ser detenido en las navidades de 1989 y del que solo se rescata la defensa del dictador, sus palabras –con estas imágenes se inicia el documento, la autobiografía, pero también con estas mismas se concluye, entre medias, en el tramo medio de este trabajo, se efectúa un recorrido cronológico, pese a algún pequeño salto temporal, por esos veinticinco años de dictadura (1965-1989), también estos son los últimos del régimen comunista de Europa oriental, un recorrido también donde hay espacio para los principales protagonistas de la política mundial-

Son por tanto las imágenes en sí mismas las que hablan, el realizador se mantiene alejado de toda reflexión crítica, confiando en que en estas siempre existe algo, detalles que se escapen del control de los autores. Posiblemente el objetivo de esta autobiografía esta en desmontar una imagen oficial, barrida finalmente por los vientos de la historia.

Los exámenes de Cristian Mungiu

El realizador traslada el desasosiego político social que vive su país a ámbitos cotidianos. Nuestro protagonista funciona como un claro reflejo de esos vicios endémicos. Mungiu parte de un drama familiar que termina finalmente elevándose a toda una incisiva reflexión colectiva. Es su manera de diseccionar con desafecto y mordiente critica, a partes iguales, la sociedad rumana actual. El diagnóstico es claro: Rumania está dominada por la violencia, la desesperanza y unas dinámicas sociales, que aún recogen las corruptelas del comunismo, combinadas con las políticas desenfrenadas (individualistas) del actual capitalismo salvaje

Sinopsis: Romeo es un médico de casi 50 años que dejó atrás las ilusiones relacionadas con su matrimonio, ahora acabado, y su Rumanía, destrozada por los acontecimientos. Para él todo lo que importa ahora es su hija, de 18 años. Tras los exámenes finales, la joven irá a estudiar a una prestigiosa escuela en Inglaterra. En la víspera del examen, la hija es atacada en la calle. A partir de entonces, hará todo lo posible para garantizar que ello no perturbe el destino que ha elegido para su hija (nuestro protagonista es un hombre honesto, pero en un momento dado no duda en utilizar de manera paralegal todos y cada uno de los mecanismos a su alcance para que su hija consiga marcharse)

El realizador respeta al máximo la cronología de los acontecimientos que se van sucediendo y se autolimita apropiadamente al punto de vista de su protagonista. Esta intención desde luego resulta valida a la hora de adentrarse en el funcionamiento de los mecanismos sociales a los que con anterioridad hacíamos referencia.

El realizador filma esta metáfora mediante una serie de planos secuencia reforzando un estilo propio ya practicado en otros trabajos. El relato va avanzando de manera implacable. Nuestros personajes son títeres atrapados en el interior de un sistema cerrado donde prima, además, el juego de intereses individuales.

2016: Festival de Cannes: Mejor director (ex aequo)

Comoara de Corneliu Porumboiu

El cineasta rumano construye un cuento de hadas que discurre como una amable comedia (Farsa). Su vocación, desde el inicio, es proponernos una sutil lectura satírica acerca de  los sueños  y quimeras de las clases trabajadoras rumanas, de sus vicios, también de la corrupción engendrada dentro de la propia sociedad.

Sus protagonistas, dos pobres hombres de poca valía, impulsados por un quimérico sueño, pero decididos hacer de su sueño realidad, cargados de las armas más insulsas y materiales que quepa imaginar, lo que nos inspira innegable solidaridad.

La propuesta está filmada con evidente ironía, pero carece narrativamente de fuerza mordiente, estilo y concentración. Habita, por otra parte en exceso, cierta contención y asepsia.

Sinopsis. Costi es un joven padre de familia que vive en Bucarest. Le gusta leer las aventuras de Robin Hood a su hijo de 6 años por la noche para que se duerma. Un día, su vecino le comenta que está seguro de que hay un tesoro enterrado en el jardín de sus abuelos. Si Costi le ayuda alquilando un detector de metales y acompañándole, compartirá el tesoro con él. Inicialmente escéptico, y a pesar de todos los obstáculos, Costi se deja llevar por la aventura…