Beanpole de Kantemir Balagov

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La asfixia, el ahogo de la existencia determina lo que acontece, lo que les acontece a sus protagonistas femeninas y a su inusual y rompedora historia amorosa, atrapadas ahora en un universo turbio, imposible; Leningrado tras la segunda guerra mundial.

Las heridas de toda índole provocadas por la contienda laten, no busquen rayos de esperanza (salvo posiblemente en el obsesivo deseo de maternidad de una de ellas), ni habiten esperanzas para la épica, los vacíos y el abatimiento, y el desgarro de un conflicto no superado, íntimo y real, que amenaza también a la amistad basada en el afecto y la dependencia corroída por el tiempo, prevalecen. La gravedad y la oscuridad a partes iguales duelen, dificultan, corroen hasta la destrucción de un abrazo. La destrucción física, moral, junto con la muerte rondando, están presentes en todas sus formas, frente a ello la autonomía de la relación de estas dos mujeres, que esperan cosas distintas, una de la otra.

El director edifica una tragedia psicológica, inspirándose literariamente del espíritu de la narradora Sventiana Alexiévich y su universo femenino. Dicha absorbente sordidez desvelada esquiva, en lo posible, decisiones éticas más discutibles que habitan en algunas secuencias (la escena de la muerte del niño), llevando la trama hacia otras direcciones más inteligentes, abriendo caminos. Ayuda a esta idea la puesta en escena, la ausencia de la música incidental y la utilización de una paleta de color cromática cálida y envolvente (rojos, naranjas, verdes) que nos defienda frente a la angustia.

Sinopsis: Leningrado, 1945. La Segunda Guerra Mundial ha devastado la ciudad y derruido sus edificios, dejando a sus ciudadanos en la miseria tanto a nivel físico como psíquico. El asedio (uno de los peores de la Historia) ha terminado, la vida y la muerte continúan combatiendo en el desastre que la guerra deja tras de sí. Dos mujeres jóvenes, Iya y Masha, tratan de encontrar un sentido a sus vidas para reunir fuerzas de cara a reconstruir la ciudad.

2019: Festival de Cannes: Un Certain Regard – Mejor dirección

 

 

 

 

Dovlátov de Aleksey German

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Unos de los rasgos a tener en cuenta, durante la proyección de este film, radica en su carácter introspectivo. El director captura con total naturalidad un universo irrespirable, al tiempo vital, un tiempo donde no se avistan cambios, opresivo, opresor.

Esos extractos, instantes de vida cotidiana, el director los captura a través de complejos planos secuencia, de enérgicos movimientos sincrónicos en su interior, y sin un núcleo gravitatorio fijo.

En esos instantes, durante esos momentos que ocupan siete días circulan diversos tonos que abarcan desde la ironía a lo trágico. Un trabajo, que de ningún modo abandona lo personal, al tiempo que es capaz de zambullirse y alcanzar toda la dimensión política de un tiempo, de un contexto histórico.

Sinopsis: ‘Dovlatov’ sigue durante seis días al brillante e irónico escritor que vio más allá de los rígidos límites de la Unión Soviética de los 70. Sergei Dovlatov luchó para conservar su propio talento y su decencia con el poeta y escritor Joseph Brodsky, mientras veía cómo sus amigos artistas sufrían ante la maquinaria del estado.

Fausto de Aleksandr Sokurov

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Contra el mito, sin rumbo, merodeando, sin un ideal, el caos. La actividad se vuelve imparable, improductiva, la serenidad, la contemplación no existe, visiones, barroquismo pictórico –como resonancias, en Fausto se dan cita desde las composiciones de Vermeer, Teniers, hasta El Bosco-, alucinaciones, un flujo constante de voces, acontecimientos que aparecen y desaparecen, juegos de sombras, interiores agobiantes, exteriores laberínticos, intrincados, lugares que se trasmutan en otros.

Si el inicio el film comienza sobrevolando las nubes, culmina en la sima de un geiser extraño, durante el trayecto solo movimiento.

Fausto destripa un cadáver, se interroga donde está alojada el alma de los hombres, pero tal proceso de meditación se ve anulado tras la aparición de un diablo, que no se corresponde con una iconografía convencional, un ser deforme, grotesco, barroco, repugnante, que se bambolea, impúdico si se adentra en unos baños, y muestra su carne fofa ante la belleza de las lavanderas.

La deformidad un hecho –filma el realizador mediante filtros que desnaturalizan el color, la composición, de ahí la realidad viene a desfigurarse, penetrando en un universo fantástico, donde no se nos oculta el horror, solo este detenido al borde del abismo, de ahí la imposibilidad, el discurso incrédulo, impotente, contraviniendo la obra de Goethe, pues su Fausto era un historia de redención, ahora solo queda una narración perturbadora, dislocada, incluso los sucesos colaterales; esto es Europa, no interrogamos, aberración, enloquecimiento, la iconografía viene a diluirse en el vacío-.

Y la belleza, Margarita, su rostro filmado como una dama renacentista, un retrato filmado que hace detener el tiempo, el instante, la duda, existe la armonía, un momento para la epifanía, para la salvación de Fausto, no nada es cierto, todo parece imposible, incluso concluida la cinta, solo queda vagar por un laberinto de espejos, imágenes deformes, aunque Mefistófeles se ausente.

León de oro Festival de cine de Venecia 2011.

A Gentle Creature de Sergei Loznitsa

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Sinopsis: Inspirada en el relato de Dostoyevski de 1876, ‘La sumisa’. Una mujer viaja a una cárcel en una región remota para averiguar qué le ha pasado a su marido después de que un envío para él fuera devuelto sin explicación.

La libre adaptación del relato escrito por Dostoyevski sirve de entramado narrativo al realizador, para proyectar una exacta radiografía devastadora acerca de Rusia.

La acción se desarrolla en una Rusia un tanto intemporal. Nos encontramos dentro de un no tiempo, de un no un lugar, situado en la Rusia profunda. La construcción del film va adquiriendo tientes de odisea kafkiana, al tiempo que toda lógica comprensible va quebrándose, hasta transformarse en una auténtica pesadilla sin solución alguna, donde el personaje femenino finalmente es absorbido por el sistema (esa dantesca, hasta grotesca, situación infernal va desembocando finalmente en lo onírico). El realismo inicial, por lo tanto, va reuniendo síntomas de degradación tanto moral como social (el director confiere a sus imágenes de energía y firmeza y de carne trágica a todos y cada uno de los personajes intervinientes), sin embargo el giro final tras el sueño resulta dantesco, violento, terrorífico, cuanto menos desconcertante por necesidad.

Under Electric Clouds de Alexey German Jr

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Esta no es una propuesta fácil. Apreciamos que es un trabajo demasiado ambicioso, no solo narrativamente, sino estéticamente. La cinta está cargada de múltiples capas que se han ido acumulando, desde su concepción, allá por 2010. Es cierto que nos cuesta comprender, es cierto que nos cuesta encontrar cierta lógica en sus capítulos o historias; incluso podemos quedarnos fuera, aislados incluso, sin entender nada…

La cinta es un existencialista retrato trágico de la Rusia de nuestro tiempo, bajo una orientación distópica. Los personajes vagan por esos espacios efímeros a lo largo de unos siete capítulos, introducidos por una especie de prólogo. Se revelan las contradicciones de todo un país.

La linealidad se ausenta de la cinta, así mismo los pertinentes convencionalismos. Las incoherencias entre el contenido y lo visual es un hecho constatable. Las historias se combinan y se entremezclan. Lo artístico no se desliga de la compleja trama. Son en realidad elementos esenciales bajo la atenta mirada impresionista (los contrastes son fundamentales a la hora de entender el impresionismo, existe la belleza).

La cinta se concibe como lienzos un tanto melancólicos. Las localizaciones nos son difíciles de poder identificar, pero sin duda en ellas habitan una multiplicidad de resonancias, tanto históricas como artísticas. Esas escenas están rodadas en un instante preciso del día.

La cinta se caracteriza por su fugacidad fugaz eterna entre el pasado y el presente y un futuro que se conduce a la catástrofe, aunque este finalmente nunca termine de llegar. Los personajes superfluos vagan sin sentido, la cámara en ocasiones gira sobre sí misma.

En ese frío deambular sinsentido que la cámara capta girando sobre sí misma, se revela una belleza gris que hace que los ritmos de los espacios se vuelvan expresión absoluta de los sentimientos internos de los personajes (Sara Zambrana, Cine y arquitectura, Septiembre 2016).

2015: Festival de Berlín: Contribución artística sobresaliente (ex-aequo).

 

 

 

 

 

Demasiado cerca de Kantemir Balagov

Demasiado cerca es una película que nos lastima. Una historia asfixiante que nos oprime, nos quiebra, nos desgarra. La acción trascurre en los años noventa, en una Rusia que se desmorona por el conflicto checheno (concretamente en una zona de Nalchik, capital de la República Kabardino- Balkaria, justo en el Cáucaso) donde la violencia étnica late.

Sinopsis: 1998, Nalchik. Una familia judía recibe un día una noticia terrible. El hijo más pequeño y su esposa no vuelven a casa, y a la mañana siguiente reciben una nota de secuestro. El rescate que piden es tan alto que la familia se ve obligada a vender su pequeño negocio y a buscar ayuda a su alrededor.

El joven realizador rueda su film en formato cuadro 4:3, lo que permite una puesta en escena claustrofóbica que se cierra sobre los rostros de los personajes. Esos planos tan cercanos a los personajes  permite revelarnos las tensiones de la tragedia, por las que pasa concretamente Ilana (todos los elementos que componen los planos están muy cerca unos de los otros, llegando estos a superponerse, de tal manera que se genere asfixia por acumulación; por otro lado, la utilización del color también permite esta idea, una iluminación que privilegia la penumbra, que o bien utiliza tonos cálidos que marcan un tono acogedor en los primeros compases, para más tarde cuando ocurre el secuestro llenarse de haces de luz, tonos amarillentos y rojos que otorgan a la cinta un carácter insoportable).

Esta es una medida pero contudente narración de violencia contenida, pero también de violencia física, de tensiones, secuestros y renuncias, de agitaciones pero también de incertidumbres, de nula reconciliación, racismo, enfrentamiento generacional y familiar.

  1. Premio Fipresci una cierta mirada (Cannes)