Donbass de Sergei Loznitsa

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El director regresa al conflicto ucraniano. Una guerra devastadora sin fin.

Construye la cinta Loznitsa apoyándose en una sucesión de episodios independientes, cuyo desarrollo es un tanto desigual, y cuya raíz, por muy grotesca que parezca, esta sacada de acontecimientos reales.

La cinta carece de hilo conductor, acentuándose su carácter desconcertante, caótico, siempre nihilista y desesperanzado.

La cinta consigue ser una radiografía acerca del estado inmundo de una sociedad rota, bárbara, determinada por la violencia, la mentira y la decadencia (las imágenes poseen potencia e intensidad suficientes y los cuerpos parecen bien cincelados, alcanzado volumen, presencia).

Intenta el realizador fusionar el documento, propiamente dicho (la utilización de esa cámara observacional) y la metaficción, cuyo resultado, a priori, puede ser un tanto juicioso, sin que por ello no deje de ser interesante, indagador.

2018: Festival de Cannes: Un Certain Regard – Mejor director

2018: Festival de Sevilla: Giraldillo de Oro (Mejor película)

A Gentle Creature de Sergei Loznitsa

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Sinopsis: Inspirada en el relato de Dostoyevski de 1876, ‘La sumisa’. Una mujer viaja a una cárcel en una región remota para averiguar qué le ha pasado a su marido después de que un envío para él fuera devuelto sin explicación.

La libre adaptación del relato escrito por Dostoyevski sirve de entramado narrativo al realizador, para proyectar una exacta radiografía devastadora acerca de Rusia.

La acción se desarrolla en una Rusia un tanto intemporal. Nos encontramos dentro de un no tiempo, de un no un lugar, situado en la Rusia profunda. La construcción del film va adquiriendo tientes de odisea kafkiana, al tiempo que toda lógica comprensible va quebrándose, hasta transformarse en una auténtica pesadilla sin solución alguna, donde el personaje femenino finalmente es absorbido por el sistema (esa dantesca, hasta grotesca, situación infernal va desembocando finalmente en lo onírico). El realismo inicial, por lo tanto, va reuniendo síntomas de degradación tanto moral como social (el director confiere a sus imágenes de energía y firmeza y de carne trágica a todos y cada uno de los personajes intervinientes), sin embargo el giro final tras el sueño resulta dantesco, violento, terrorífico, cuanto menos desconcertante por necesidad.

Polustanok de Sergei Loznitsa

Un clima de cuerpos, respiraciones, posturas, suspiros, ronquidos, leves movimientos acomodaticios. El realizador nos permite entrar en una experiencia hipnótica. El espectador atento a cada movimiento, existe siempre la posibilidad de un pequeño acontecer, en su mente surgen todas las preguntas. Los minutos trascurren, las expectativas son nulas. La cinta avanza, una sumatoria de diversos instantes de una misma acción que se repiten, ese dormir de cada una de las personas que habitan esa estación de tren. Aunque cada persona es distinta, sus posturas como sus actitudes únicas, se crea sin querer un conjunto de semejanzas pero también variaciones constantes sobre elementos recurrentes, de tal modo que va generándose una estructura que funciona por acumulación de asociaciones, ya sean de carácter óptico o acústico, siempre a partir de un encuadre siempre fijo y la fuerza proyectiva de la composición visual.

El realizador trabaja la contemplación activa, nunca pasiva. Al igual que la pesadez de esos cuerpos abandonados, avanza una composición visual y sonora que genera todo un dinamismo plástico, buscando constantemente una respiración morosa al tiempo intensa, marcada por un ritmo pausado. Los cuerpos describen diversas figuras compositivas, en ocasiones la textura de la imagen esta borrada, en ocasiones se difumina, se vienen a acentuar los contrastes entre el blanco y el negro formando una especie de bruma. Esta idea profundiza el sopor

El cineasta trabaja sobre la inmovilidad, el silencio, la soledad y los vacíos. Debemos ser nosotros los que hilemos relaciones a partir de lo vemos, oímos. Es posible encontrar una poética.

Sinopsis: Por una parte, un tren que viaja de noche sin detenerse en ninguna parada. Por otra, varias personas que esperan en la estación y se han quedado dormidas. El tren y la gente se cruzan pero nadie parece inmutarse

Portrait de Sergei Loznitsa

Quizás la mejor definición del presente documental sería definirlo como una especie de álbum. Una colección de retratos de hombres y mujeres mayores que habitan en Rusia, dentro de un entorno rural, a comienzos de este principio de siglo. Todos y cada de ellos pertenecen a una comunidad campesina rusa que esta sin identificar. Todos los planos generales fijos de cuerpo entero que vienen a constituir esos cuadros sin movimiento sin movimiento se dilatan en su duración intensificando la diferencia existente entre un retrato cinematográfico y uno fotográfico –cada hombre y cada mujer llevan consigo una herramienta de trabajo-. Tanto el comienzo como el final del documento las imágenes vienen a establecerse en los márgenes de la inmensidad del paisaje. La cámara echa un vistazo a izquierda y derecha de ese paisaje contemplando no solo la geografía sino la aldea donde habitan nuestros personajes –se sitúa topológicamente a cada uno de estos personajes-. El silencio brilla, se ausenta la palabra, el viento es también un verdadero protagonista nunca secundario.

En la niebla de Sergei Loznitsa

Podríamos afirmar que el presente trabajo se encuadra bajo los parámetros de la gran tradición rusa soviética acerca del cine bélico, sin embargo el cineasta se decanta por un drama metafísico.

El segundo trabajo de ficción de Loznitsa es más bien un drama austero –exento de música, casi la acción viene a ser mínima, lacónica, aunque verbaliza la mayoría de los conflictos que se exponen siempre al amparo de una compleja estructura, los planos siempre son largos evitando el plano contraplano, incluso hasta el primer plano, pero lo que si nos interesa es su psicologismo, lo que ronda por sus mentes; esta por lo tanto es una cinta distante, al tiempo introspectiva, extraña mezcla ambigua, una ficción que viene a resolver grandes misterios existenciales, pero al mismo tiempo hemos de convencernos (plano final) de que todo quedará envuelto por una espesa, a la vez inquietante niebla-

En la niebla es un texto literario de Vasili Bykov que retrata la ocupación nazi de Bielorusia. El realizador ruso abre la cinta casi de manera documental –sus trabajos de ficción, recordar My joy, están preñados de esta querencia-, pero a partir de ahí arranca un relato siempre expuesto de manera trasparente que encubre una construcción laberíntica compleja, un intrincado viaje mental –este viaje se estructura en compactos bloques secuenciales, a su vez, compuestos estos de mínimos planos que dudan entre el pasado y el presente, que se balancean entre la profundidad del bosque y los cuarteles nazis. Do guerrilleros partisanos detiene a un presunto traidor, este es más bien un mártir atormentado por cuestiones morales por algo que hizo y lo dejo marcado para siempre. Ocurre un hecho inesperado, azaroso, se inicia una huida de los tres personajes, un viaje obsesivo hacia el pasado, tres flashbacks nos vienen a informar del como se ha llegado a esta situación-

Loznitsa nos habla de la identidad, de la ética colectiva, de la responsabilidad histórica

Premio Fipresci Cannes 2012

My Joy de Sergei Loznitsa

 

La cinta se abre con un ajuste de cuentas –idea que sin duda se repetirá a lo largo de la presente ópera prima, una declaración de intenciones-. Una vez pasadas estas espeluznantes imágenes se nos introduce a Gregori; un camionero que recorre los caminos rusos manteniendo cierta integridad aunque le es imposible llegar a su destino, puesto que los personajes y las historias salen a su encuentro impidiéndoselo, bifurcándose, abriendo si es posible una multiplicidad de focos en ocasiones tamizados por el documentalismo de rostros y paisajes que conducen a un viaje telúrico desconcertante, en definitiva, que acontece dentro un espacio rural donde la armonía de sus paisajes abiertos se corrompe frente a subtextos tanto visuales como narrativos llenos de profunda amargura, cuya misteriosa alma desde el hoy se retrotrae desde el ayer ya violentado, adverso, imposible, deshumanizado, corrupto, elevándose como metáfora dentro de ese poliédrico y complejo mundo que surge en el siglo XX en Rusia, proyectándose desde una visión sociopolítica de nuestro tiempo, ahondando en su problemática –

Maidan de Sergei Loznitsa

Regresar nuevamente al documental, esto es lo que ha hecho el realizador, con la intención de capturar mediante una impasible cámara –que lo llega a filmar todo en planos fijos-, lo sucesos de Maidan…recurramos a la sinopsis

Sinopsis: Una mirada a los disturbios civiles de 2013 y 2014 en la plaza central de la capital de Ucrania

Retomemos. Una revolución popular que acabó con el régimen del presidencialista prorruso Yanúkovitch. Los sucesos, como dice la sinopsis, trascurren en esa plaza; el centro neurálgico que se ha convertido en un símbolo de las aspiraciones democráticas de un pueblo.

El cineasta filma en medio de la revolución entre botes de humo, cargas policiales, mítines nacionalistas, cánticos, convivencia popular al fin al cabo, y ya en el último tramo, el de desenlace, los más que trágicos entierros de los manifestantes muertos por los defensores del presidente – no existe una voz en off, no existe de ninguna forma de imitar con la cámara la trepidación y la aceleración de los acontecimientos que se registran; existe una voluntad de nunca tender a manipular las imágenes, permanecer siempre en ese lugar, escrupulosamente ser siempre fiel  a lo que registran esos largos; a la vez estáticos, planos secuencia

En definitiva una interesante y reveladora propuesta; producto de una minuciosa construcción y ordenación del material –procura el cineasta no manipular, la emoción tiene que surgir de las propias imágenes, de su interior, precisión, densidad, minuciosidad son sus enseñas, las que delata esas imágenes-