Dumbo de Tim Burton

Resultado de imagen de Dumbo de Tim Burton

De su versión animada original, producida en los años cuarenta, tan solo queda alguna que otra idea.

Aquí, en este remake, ocupa primordialmente espacio los personajes humanos reales y las transformaciones, alteraciones y cambios narrativos son insistentes y asoman nuevos escenarios,  característicos del imaginario autoral; pero su Dumbo resulta ser un trabajo inocuo, previsible, sin apenas emoción.

Las problemáticas y conflictos presentados en esta versión; la voracidad capitalista, el maltrato animal, la explotación, la destrucción del medio ambiente, la opresión de la mujer, los vínculos materno filiales o la importancia de la fantasía frente a la realidad, resultan tan solo ser esbozos bien pensantes, acordes con el conservadurismo Disney.

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares de Tim Burton

Toda esa riqueza visual gore que identifica tanto al cineasta está presente en la cinta. Lo mismo ocurre con la búsqueda de constantes referencias narrativas,  heredadas estas de su propia obra -en esta ocasión más bien se trata de recuerdos circunstanciales un tanto idealizados- o de su querencia por cierta clase de cine de serie B. Sin embargo este es un film errático. Carente de tensión. El modo de construcción del relato funciona por acumulación. Existe un claro descuido de escritura de personajes y de maduración de los mismos. En definitiva, una cinta vacua basada en un conocido texto de Ransom Riggs.

 

 

 

Big Eyes de Tim Burton

Esta es una historia de sometimiento. Margaret Keane fue sometida a la voluntad de su marido, este la arrebató su condición de pintora, su firma de autoría. La historia real de Margaret es la de una mujer reprimida, vejada en todas sus facetas. Aquellos tiempos contribuían, además, que la mujer fuera relegada a un segundo plano. La sociedad era machista

Burton opta por narrarnos una historia realista, alejándose de todos posibles desvíos hacia la fantasía, alejándose de todas las posibles distorsiones de elementos cotidianos.

Esta es una desequilibrada narración caricaturesca que se rige sin duda por su trazo grueso, su discurso grotesco. Una mirada nada sutil, siempre excéntrica, de la que el realizador no parece encontrarse cómodo

Si el personaje de Walter Keane resulta histriónico, el de Margaret Keane está perfilado con sensibilidad (buena interpretación de Amy Davis). Es en este personaje último en donde Burton logra adentrarse en las inseguridades del mismo, en su generosidad y renuncia dentro de un ambiente asfixiante marcado por los designios de un esposo castrador y por las obligaciones de una vida autoimpuesta. El personaje de Margaret esta tratado de manera delicada, de forma armoniosa, armado de manera bella a un tiempo melancólica frente al delirio y la tosquedad.

En Big Eyes no existe el extraño imaginario poético de Burton. La cinta es un burdo telefilm lastrado por los clichés manidos del biopic. En definitiva una propuesta sin rumbo ni personalidad