La línea invisible (serie tv) de Mariano Barroso

La línea invisible: Mariano Barroso: «La historia objetiva del ...

Ojo por ojo, diente por diente

 y el mundo acabará ciego (Gandhi)

 

La línea invisible es una miniserie de 6 episodios de planificación clásica que evita ser en todo momento efectista, y que se adentra en un contexto histórico poliédrico, de múltiples recovecos y que a buen seguro generará diversas reflexiones, incluso discusiones. Sin duda, y a pesar de ser un trabajo pulcro, no oculta cuestiones ciertamente espinosas y complejas, narradas desde el punto de vista de un narrador omnisciente, que sabiamente se aleja de establecer juicios a priori. Somos, en definitiva,  los espectadores los que propiamente sacaremos nuestras conclusiones y reflexionaremos acerca de lo que se nos está contando, de lo que ocurre: La semilla de un angustiante periodo violento y de terror que ha generado dolor y consecuencias miles irreparables a lo largo de muchas décadas, y que aún hoy habiendo desaparecido la organización terrorista, sigue en la memoria la tragedia y el sufrimiento de tantas víctimas.

El contexto histórico en el que se desarrolla este trabajo televisivo abarca el periodo comprendido entre la fundación de ETA y el asesinato de Melitón Manzanas (inspector jefe de la brigada político criminal en el País Vasco y uno de los torturadores máximos durante la dictadura franquista). Son los años 60.

La serie focaliza su atención en la figura del propio inspector y en la figura del joven Txabi Etxebarrieta (figura clave del giro último de ETA hacia la lucha armada, abandonado cualquier tipo de lucha reivindicativa no violenta), principal responsable y ejecutor del primer asesinato de la organización terrorista y que finalmente fue abatido, resultando muerto en un control policial de carretera. Durante el trayecto iremos también conociendo otros personajes, acontecimientos, evolución de los hechos…

Nota: El director evita todo retrato humanista, aunque si presenta como es  la vida cotidiana de sus personajes.

Vergüenza (temporada 3, TV) de Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero

Resultado de imagen de Vergüenza (temporada 3, TV) de Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero

Tanto la extrañeza llevada a sus más altas cotas de absurdo, como lo transgresor continúan siendo materia prima cómica que irriga y vigoriza esta serie políticamente incorrecta. Al tiempo,  irremediablemente, seguimos reconociendo a todas luces las situaciones y acciones reales de las que se parte (ver en este blog críticas de la serie, primera y segunda temporada) y como estas mismas se ven reflejadas en un espejo cóncavo y convexo, cuyo resultado alcanza lo esperpéntico, constituyéndose un incómodo relato.

Partiendo de estas premisas, la presente temporada se transforma en un impensado thriller, un tanto coral, que se edifica partiendo de un enigma  que se erige a fuerza de bajos instintos teñidos de resquemor social con altas dosis de mala baba y sentido del ridículo, y que viene a amplificar los significados y las lecturas del propio concepto de vergüenza. Su resultado es imprevisible, a la vez incómodo.

The Mandalorian de Jon Favreau (Creator), Dave Filoni, Deborah Chow, Rick Famuyiwa, Bryce Dallas Howard, Taika Waititi (TV)

Resultado de imagen de The Mandalorian de Jon Favreau (Creator), Dave Filoni, Deborah Chow, Rick Famuyiwa, Bryce Dallas Howard, Taika Waititi (TV)

Serie basada en los personajes creados por George Lucas y producida por Disney.

El objetivo es quizás volver a las esencias de la primera trilogía galáctica. Los personajes se sitúan durante la caída del imperio.

Los realizadores saben perfectamente entreverar los cánones de Western minimalista más parco, el cine de aventuras y el de samuráis y los relatos rio de origen bíblico acerca de la redención… Todos esos elementos bien condimentados discurren dentro de un clásico formato de serial americano, que nunca pierde interés y continuidad.

Entretenido y austero serial, aunque no brillante.

Sinopsis: Ambientada tras la caída del Imperio y antes de la aparición de la Primera Orden, la serie sigue los pasos de Mando, un cazarecompensas perteneciente a la legendaria tribu de los Mandalorian, un pistolero solitario que trabaja en los confines de la galaxia, donde no alcanza la autoridad de la Nueva República.

Watchmen de Damon Lindelof (Creator), Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh, Stephen Williams (Serie TV)

Resultado de imagen de Watchmen de Damon Lindelof (Creator), Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh, Stephen Williams (Serie TV)

Nota. Los responsables de la serie reexaminan y reinterpretan el cómic original ideado por Alan Moore y Dave Gibbons, respetando su espíritu.

Estos, además, introducen diversos cambios temáticos, entre ellos; la amenaza ya no depende de las potencias, sino del propio interior, por tanto el campo de reflexión de todo conflicto se focaliza, acentúa y se extiende o propaga alrededor de los miedos y las atrocidades que habitan desde antaño. A ello se añade y sin dejar a un lado esa idea, una reactualización justificadora (injusta a nivel ético) de todo discurso excluyente, reafirmando una terrorífica semilla interior latente y trasmitida histórico socialmente, que anida en el interior de los propios estados y de sus comunidades, y que es liberada por interés. Se trata de que todo ese legado de rencor, animadversión, rabia, desprecio, mentira y represión transmitido ha conseguido deformar, corromper, hasta adulterar la historia tal y como la conocemos hoy, ocultando si es preciso todos aquellos actos sanguinarios, crueles, desalmados que se perpetraron en nombre de los estados,  llegando incluso a falsificar si es posible todo aquello que veneramos.

Nota 1. Gracias al personaje de Ángela Abar (figura central y protagonista) la trama consigue unir  el pasado, el presente y el futuro, de tal manera que al reinterpretarse la narración no solo se respete por entero la sincronía temporal vertida en el cómic original, sino que los creadores y directores de la serie han sido capaces de trasladar esta, de manera brillante, al lenguaje cinematográfico.

Nota 2. Se ve compensado el equilibrio de género, pues en esta ocasión los personajes femeninos no son clasificados de meros clichés sexuales, sino todo lo contrario, todos ellos están dotados de personalidad (Ángela, Lady Trieu y Laurie Blake).

Nota 3. Ahora el destino de la humanidad tiene nombre femenino.

 

La peste: La mano de la Garduña (Segunda temporada, TV) de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos

Resultado de imagen de La peste: La mano de la Garduña (Segunda temporada, TV) de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos

En esta segunda temporada, el espectador continúa viéndose inmerso dentro de una trama detectivesca, cuya acción trascurre en un fidedigno contexto histórico, en el que sigue primando la edificación atmosférica de una ciudad, y las hondas reflexiones acerca de las jerarquías y su Status Quo.

En este caso el eje de intriga es una sociedad mafiosa que actuó en Sevilla durante aquel tiempo, y como esa sombra alargada preño un conflicto de poderes (esta especie de dicotomía llena de matices les sirve al director y guionistas para edificar, fehacientemente, un esquema narrativo, que gira entorno a la acción reacción).

La acción sigue los principios clásicos de toda línea argumental propia del cine de gangsters, al tiempo no deja de ser un riguroso estudio sobre las relaciones de poder y como afecta la corrupción a los distintos estratos, instituciones.

Sevilla es una ciudad aparentemente prospera, abiertamente iluminada, pero su fulgor resulta nebuloso, sucio, hasta frio, A través de esas tonalidades azuladas, no deja de respirarse hedor, corrupción y crímenes.

Criminal (Serie TV) de Mariano Barroso

Resultado de imagen de Criminal (Serie TV) de Mariano Barroso

Doce episodios conforman este macro proyecto europeo desarrollado por Netflix ( responsables de producción; George Kay y Jim Field Smith). Los países intervinientes son Reino Unido, Alemania, Francia y España (me referiré a la parte española del proyecto).

Parece ser que las características que son comunes para todos los episodios son las siguientes: La acción discurre en solo un lugar (comisaria), cada capítulo independiente tiene una misma estructura narrativa, se establecen en todos ellos las mismas normas de comportamiento (la ambición, las rencillas tanto personales y profesionales como los preocupantes excesos de autoridad y opacidad policial, las reflexiones subsiguientes sobre la justicia, el fin y los procedimientos, las vías, los mecanismos; los impulsos que llevan a ejecutar un crimen). Una de las diferencias consiste en que cada país adopta un matiz diverso, que está realmente conectado con su realidad propia.

El caso español (tres episodios independientes). La acción discurre en el interior de una comisaria (exclusivamente una sala de interrogatorios), una sala de observación (la importancia dramática de los soportes de registro intervinientes), un pasillo en forma de L que comunica ambas salas con un ascensor.

Otra de las características es que la galería de personajes intervinientes (salvo aquellos que son investigados, interrogados) es siempre fija (algunos argumentos o cuestiones, tienen desde luego continuidad y, sobrepasan los asuntos propios, concernientes a los casos tratados en cada capítulo).

Los guionistas Alejandro Hernández y Manuel Martin Cuenca consiguen edificar unas resistentes narraciones, que siempre van in crescendo. Se añade, así mismo, una planificación certera, por parte de Barroso, que se aleja de lo rutinariamente teatral, liberándose (atención a las angulaciones de cámara, y posicionamiento de las mismas que van cambiando a medida que las situaciones van tensionándose, atención al efectivo montaje).

Chernobyl de Craig Mazin, Johan Renck

Resultado de imagen de Chernobyl de Craig Mazin, Johan Renck

Esta es una serie que bebe directamente de las fuentes científicas, literarias, periodísticas, documentales acerca de los hechos que rodearon la catástrofe de Chernobyl, sus causas y sus fatídicas consecuencias (incluso a día de hoy). Su estructura narrativa es evidentemente coral (un tanto infrecuente), y su estilo está marcado por cierta tendencia al documentalismo. Avanza la serie firmemente, y de manera cohesionada y fidedigna, en todo momento.

La serie es deudora del cine de catástrofes, y nos sorprende finalmente como un Thriller judicial bien tensionado (último capítulo). No oculta carices melodramáticos (terroríficos), dialécticos (acerca de dilemas éticos y morales que van planteándose, donde se nos enfrenta constantemente a decisiones extremas), políticos (se ahonda no solo en la gravedad de los hechos, sino también en los comportamientos del aparato represor del estado soviético), también históricos (pese a algunas licencias artísticas, aquel suceso marcó el fin de la Unión Soviética).

Hierro de Jorge y Pepe Coira (Serie Tv)

Resultado de imagen de Hierro de Jorge  y Pepe Coira (Serie Tv)

Una vez vista la serie, su trama no resulta, desde luego original, sin embargo en su trayecto, y por la forma de estar narrada, resulta cuanto menos aditiva, eficaz, a la hora de perfilar todos y cada uno de los personajes intervinientes, sin olvidar sus características humanas y motivaciones y cambios.

Así mismo, la serie va tensionándose minuto a minuto, gracias a su habilidad en ir generando suspense, estableciéndose una cierta lógica a la hora de insertar diversos giros. Además es el espacio narrativo abierto, la isla canaria del Hierro, un personaje más de la narración, que da a la misma un carácter a la vez singular y único, cuyos contrastes cromáticos y climáticos van mimetizándose con una narración cada vez más oscura y siniestra. Lo atmosférico y sus cambios, por lo tanto, determinan la acción y a los personajes intervinientes (esencial es la utilización de la luz, el montaje y la composición sonora).

Estructuralmente, su primera parte pivota alrededor de la culpabilidad, al tiempo que se van desarrollando diversos sucesos y la propia investigación en curso; la segunda parte una vez sabido el culpable, la acción va tensionándose, volviéndose más turbia y poliédrica hacia un primordial punto de tensión.

Destacan las interpretaciones.

Cuatro estaciones en la Habana Félix Viscarret

Resultado de imagen de Cuatro estaciones en la Habana Félix Viscarret

Adaptación de cuatro novelas escritas por Leonardo Padura, que tienen como protagonista al detective Mario Conde (la serie ha contado con el propio autor y su esposa Lucia López Coll como escritores del guión).

No se trata, de ninguna manera, de cuatro episodios o cuatro casos aislados (rodados en formato cinematográfico) donde se nos narran diversos asesinatos y su resolución, ya que los mismos tienen una continuidad narrativa. La acción se sitúa en la Habana de los años noventa.

La serie noir se estructura de una forma narrativa clásica, abogando por la purificación de las formas propias del género (su  lógica narrativa),  las atmósferas decadentes, su estilo directo (ritmo pausado y fluido) y sus personajes bien perfilados, aunque no complejos, en esta ocasión, en su análisis.

Subyace la ironía y cierta capacidad de análisis de crítica moral (aunque al trayecto de la trama le falta mayor profundización), dentro de un universo donde convive perfectamente la amargura y la melancolía, y la oscuridad (la utilización de una paleta de colores contrastada trasmite sensación de apatía y desidia, pero al tiempo de decadencia y cierto aíre perdido de esplendor).

 

Deadwood de Daniel Minahan

Resultado de imagen de Deadwood de Daniel Minahan

Posibilidades de un retorno, donde todo está por volver a comenzar. Esta es, sin duda, la conclusión a la que se llega tras ver este largo episodio de dos horas, aproximadamente, que supone el cierre de una serie.

Algo más de una década ha trascurrido. Algunas subtramas quedaron abiertas en su tiempo. El realizador, ahora, recupera a los personajes, los trazos estilísticos, y la capacidad subtextual de aquella serie (aquellas preciadas conexiones que existían entre la ficción y la Historia, por ejemplo).

La lucha de intereses, los conflictos, la confrontación, las nuevas traiciones son parte del condimento de un trabajo continuista, al tiempo repetitivo, cuya matriz se encuentra en el entendimiento de la propia serie, de la que se parte. Una cinta de planteamientos crepusculares, nuevamente preñada de desencanto.