Donbass de Sergei Loznitsa

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El director regresa al conflicto ucraniano. Una guerra devastadora sin fin.

Construye la cinta Loznitsa apoyándose en una sucesión de episodios independientes, cuyo desarrollo es un tanto desigual, y cuya raíz, por muy grotesca que parezca, esta sacada de acontecimientos reales.

La cinta carece de hilo conductor, acentuándose su carácter desconcertante, caótico, siempre nihilista y desesperanzado.

La cinta consigue ser una radiografía acerca del estado inmundo de una sociedad rota, bárbara, determinada por la violencia, la mentira y la decadencia (las imágenes poseen potencia e intensidad suficientes y los cuerpos parecen bien cincelados, alcanzado volumen, presencia).

Intenta el realizador fusionar el documento, propiamente dicho (la utilización de esa cámara observacional) y la metaficción, cuyo resultado, a priori, puede ser un tanto juicioso, sin que por ello no deje de ser interesante, indagador.

2018: Festival de Cannes: Un Certain Regard – Mejor director

2018: Festival de Sevilla: Giraldillo de Oro (Mejor película)

My Joy de Sergei Loznitsa

 

La cinta se abre con un ajuste de cuentas –idea que sin duda se repetirá a lo largo de la presente ópera prima, una declaración de intenciones-. Una vez pasadas estas espeluznantes imágenes se nos introduce a Gregori; un camionero que recorre los caminos rusos manteniendo cierta integridad aunque le es imposible llegar a su destino, puesto que los personajes y las historias salen a su encuentro impidiéndoselo, bifurcándose, abriendo si es posible una multiplicidad de focos en ocasiones tamizados por el documentalismo de rostros y paisajes que conducen a un viaje telúrico desconcertante, en definitiva, que acontece dentro un espacio rural donde la armonía de sus paisajes abiertos se corrompe frente a subtextos tanto visuales como narrativos llenos de profunda amargura, cuya misteriosa alma desde el hoy se retrotrae desde el ayer ya violentado, adverso, imposible, deshumanizado, corrupto, elevándose como metáfora dentro de ese poliédrico y complejo mundo que surge en el siglo XX en Rusia, proyectándose desde una visión sociopolítica de nuestro tiempo, ahondando en su problemática –

Maidan de Sergei Loznitsa

Regresar nuevamente al documental, esto es lo que ha hecho el realizador, con la intención de capturar mediante una impasible cámara –que lo llega a filmar todo en planos fijos-, lo sucesos de Maidan…recurramos a la sinopsis

Sinopsis: Una mirada a los disturbios civiles de 2013 y 2014 en la plaza central de la capital de Ucrania

Retomemos. Una revolución popular que acabó con el régimen del presidencialista prorruso Yanúkovitch. Los sucesos, como dice la sinopsis, trascurren en esa plaza; el centro neurálgico que se ha convertido en un símbolo de las aspiraciones democráticas de un pueblo.

El cineasta filma en medio de la revolución entre botes de humo, cargas policiales, mítines nacionalistas, cánticos, convivencia popular al fin al cabo, y ya en el último tramo, el de desenlace, los más que trágicos entierros de los manifestantes muertos por los defensores del presidente – no existe una voz en off, no existe de ninguna forma de imitar con la cámara la trepidación y la aceleración de los acontecimientos que se registran; existe una voluntad de nunca tender a manipular las imágenes, permanecer siempre en ese lugar, escrupulosamente ser siempre fiel  a lo que registran esos largos; a la vez estáticos, planos secuencia

En definitiva una interesante y reveladora propuesta; producto de una minuciosa construcción y ordenación del material –procura el cineasta no manipular, la emoción tiene que surgir de las propias imágenes, de su interior, precisión, densidad, minuciosidad son sus enseñas, las que delata esas imágenes-